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Alcalá de Joaquín

 Alcalá de Joaquín

Imagen poco conocida en la que aparece Joaquín el de la Paula (tercero por la izquierda), en una fiesta de señoritos. Junto a él, a su izquierda, el jerezano Manuel Torre; y en el centro, muy joven y con sombrero de ala ancha, Juan Talega

Muchos han sido los nombres que han resaltado dentro de la historia del flamenco de Alcalá de Guadaíra. Precisamente, unido a nuestro castillo nace una parte importante de este. Para muchos, quizás sea solo una visión romántica provocada por la belleza de la imagen que vislumbramos los alcalareños cada día (murallas, torres, cuevas…) y que impactó a un nutrido grupo de pintores y poetas, allá por el siglo XIX.

La figura más relevante del cante flamenco de nuestra localidad es Joaquín el de la Paula, sin olvidar, por supuesto, al innumerable plantel de artistas que ha dado nuestra tierra, la cuna del cante por soleá, la soleá de Alcalá, la soleá de Joaquín. Este cante ya se interpretaba en Alcalá antes de que Joaquín la reinventase. Se trataba de una soleá bailable y Joaquín la hizo suya, la engrandeció y la dejó para la posteridad.

Nuestro protagonista era un hombre humilde. Nació el 12 de febrero de 1875 en el seno de una familia de raíces trianeras. Sus padres, José Fernández ‘El Gordo’ y Paula Franco, tuvieron ocho hijos, de los cuales él fue el tercero.

Su vida estuvo plagada de aconteceres que han quedado para la historia. Ejemplo de ello es su participación en la guerra de Cuba, en la que enfermó de malaria. A su vuelta contrajo matrimonio con Caridad Vargas, con la que tuvo dos hijos: Enrique e Hiniesta. Este matrimonio fue breve, ya que Joaquín enviudó a los ocho años. En esta época residió en el Derribo y en la calle Benagila, junto a su suegra.

Familia de Enrique el de la Paula, en su vivienda del barrio del Castillo en los años sesenta / Foto: Archivo ‘Triunfo’

Tras un par de años de calamidades, encontró la estabilidad con Rosario Jiménez, con la cual se trasladó a una de las cuevas del arrabal del Castillo, junto a sus dos hijos y la hija de ésta, Mercedes.

Joaquín se ganaba la vida esquilando borricos y con lo poco que le daban cuando lo buscaban para cantar en alguna fiesta. Su salud no era del todo buena: además de las secuelas de la malaria, estaba aquejado de la enfermedad de Addison.

Grandes cantaores de su época lo veneraban y venían a Alcalá a buscarlo para “beber de su fuente”. La Venta de Platilla se convirtió en lugar de encuentro de todos ellos y en epicentro del cante en aquella época. También iban a su encuentro los “señoritos” para llevarlo a amenizar sus fiestas. En una ocasión le propusieron grabar sus cantes pero él se negó.

Era tal la importancia del flamenco en nuestra localidad que, en 1924, se organizó un Concurso de Cante Jondo en la plaza del Duque (antigua plaza de las Eras), del cual fue miembro del jurado Joaquín el de la Paula. El primer premio lo ganó Antonio Mairena, con tan solo 14 años.

Antonio Mairena siempre estuvo muy unido a Alcalá y a Joaquín. Fueron innumerables las visitas del cantaor de Mairena a nuestro pueblo, así como las amistades que aquí tenía. Fue un firme defensor de Joaquín el de la Paula y de su cante.

El nombre de Joaquín el de la Paula ha perdurado en el tiempo gracias a su soleá, pero era también reconocido por sus seguiriyas y sus bulerías. Por otro lado, fueron famosas sus murgas, con sus célebres tanguillos, cuyas letras eran propias y plasmaron tanto su ingenio como el amor por su pueblo.

Con gafas, en el centro de la imagen, Joaquín el de la Paula posa con los compañeros de su murga

Tras su muerte, el 10 de junio de 1933, su nombre ha perdurado en la historia del flamenco hasta hoy día. En Alcalá quedan diversas muestras de agradecimiento hacia su figura.

En el 80 aniversario de su nacimiento (1967) se rotuló el Camino de Joaquín El de la Paula, actual calle Cadoso, en el barrio del Castillo (San Miguel) y se celebró el I Festival Flamenco Joaquín el de la Paula en el patio de armas del Castillo (Patio de los Silos), que perdura hasta  nuestros días, celebrándose este año la 40ª edición del mismo.

Actuación del bailaor alcalareño Javier Barón en el Festival Joaquín el de la Paula de 1996 / Foto: José Antonio García Cordero

Con motivo del 50 aniversario de su muerte, fue nombrado Hijo Predilecto de la Ciudad de Alcalá, el 10 de febrero de 1984, mismo año en que se instituye el Concurso de Cante por Soleá de Alcalá.

Ya en el año 1990 se construye, el Rincón de la Soleá (cercano a la plaza del Derribo), donde se erige un busto de bronce de nuestro protagonista y se representa a las grandes figuras de flamenco alcalareño en azulejería.

La soleá de Joaquín coloca a nuestra localidad definitivamente dentro de la geografía del cante, situando a Alcalá en un lugar privilegiado para cualquier aficionado que se interese por este arte desde cualquier parte del mundo.

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Saray Benítez

Profesora de Historia y cantaora alcalareña