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Aldea de Gandul y arroyo de la Madre

 Aldea de Gandul y arroyo de la Madre

Textos de la ruta: Antonio Gavira Albarrán / Fotos: Francisco y Antonio Gavira Albarrán

Esta ruta comienza en la venta de El Puli, junto al palacio de los marqueses de Gandul. Desde aquí podemos subir hasta la aldea, abandonada en su totalidad y en gran parte derruida, donde aún podemos observar, al final de la calle, los restos de un gran edificio que fue antiguo molino de aceite [i], posada y cuadra. Bajando hacia el palacio nos encontramos a la izquierda una edificación conocida como La Cárcel, y junto a él, el cementerio; en frente, una bonita iglesia del siglo XVII dedicada a San Juan Evangelista, edificio mudéjar de una sola nave y cuya portada está rematada con la sugerente frase “Casa de Dios y Puerta del Cielo”.

Iglesia de San Juan Evangelista

Si seguimos bajando nos dirigiremos hacia el palacio, construcción del siglo XVII; a su izquierda, en un cerro, podemos ver una torre datable en el mismo siglo, aunque con un origen más antiguo, posiblemente romano. Delante del palacio hay un pequeño jardín por donde discurre un manantial que emerge de una galería. Este manantial se denomina arroyo de la Madre, más conocido como de Gandul, el cual antiguamente movía tres molinos harineros, el de Arriba, que forma parte del mismo palacio; el de Enmedio, donde hoy día muchos alcalareños lavan sus coches, y el de Abajo, del cual todavía se conserva su gran atarjea y buena parte del molino, aunque en unas condiciones lamentables.

Nacimiento del arroyo de La Madre

El arroyo de la Madre tiene una longitud de algo menos de dos kilómetros y es su tramo bajo el más interesante para recorrer. Para poder llegar a él podemos acercarnos primero al molino de Abajo, donde podremos ver a sus pies una pequeña charca rodeada de árboles y zarzas, desde aquí podemos tomar una pequeña senda que nos llevará hasta el túnel que atraviesa por debajo de la autovía Sevilla-Málaga. El arroyo que discurre a unos 200 metros a nuestra izquierda muestra un primer tramo donde abundan las cañas, zarzas y pequeños olmos hasta llegar a una pasada sobre el arroyo, que, a su vez, es utilizada de presa. Aquí podemos ver lirios amarillos, aneas, hierba de San Antonio, hierba vaquera, salicaria, mastranto, etcétera. La aparición de lirios amarillos es un claro indicador de que estas aguas aún mantienen cierta calidad.

Espino majuelo

Crucemos el arroyo y pasemos a su margen izquierdo y sigamos nuestro recorrido. Aquí el arroyo muestra un segundo tramo de vegetación arbustiva impenetrable: espinos majoletos, que florecen en marzo de forma espectacular, rosales silvestres (rosa mosqueta y rosa canina o escaramujo), zarzas, zarzaparrillas, apestosos, etcétera. En el último tramo podemos contemplar uno de los últimos bosques de galería completamente poblado de olmos (Ulmus minor), que, junto con el de Maestre y el de Gallego, son los restos más importantes de bosque galería en la campiña del río Guadaíra.

Desembocadura del arroyo de la Madre

Este arroyo vierte sus aguas en el río Guadaíra, en un punto donde este aparece completamente deforestado y casi todo el año contaminado de aguas negras y pestilentes, en contraste con la riqueza de las aguas y la vegetación de este pequeño pero gran arroyo que es el de la Madre [ii].

Río Guadaíra

Desde aquí podríamos volver sobre nuestros pasos hasta el punto de partida, pero vamos a proponer un recorrido alternativo algo más largo. Vadeando el arroyo tomaremos río abajo por unos pequeños senderos que aparecen en las márgenes del río, así podemos ver que son pocas las especies vegetales que sobreviven en ellas y su número aún menor, algunos carrizos, tarajes, adelfas, escasos fresnos y sauces, etcétera. Al poco llegamos a una barranca donde aparece una cubierta vegetal algo más densa donde destacan la retama y, sobre todo, el palmito, y que se encuentra cruzada por varios manantiales.

Al salir de este lugar tendremos que seguir bordeando el río por sus márgenes deforestadas donde destaca un pequeño bosquete de olmos en la orilla contraria. Así llegamos al puente de la Vega (primero al puente que hicieron los americanos en los años cincuenta) y luego al llamado puente de Trujillo. Desde aquí tendremos buenas panorámicas del río Guadaíra en dirección al molino Hundido y de las Majadillas.

Puente de Trujillo

Por el puente de Trujillo pasa la vereda de Marchenilla que nace algo más arriba en el descansadero de Trujillo y que, desde allí, se dirige hacia el castillo de Marchenilla y Alcalá de Guadaíra. Nosotros la seguiremos paralelos a la carretera de Morón hasta llegar a una cochinera. En este punto cruzaríamos la carretera y entraríamos en las Majadillas, zona muy degradada y sometida periódicamente a incendios y prácticas deportivas agresivas, donde destacan especies protegidas como el palmito, el tomillo o el acebuche, dirigiéndonos hacia la derecha hasta alcanzar la zona más alta, desde aquí tendríamos unas vistas muy buenas de la vega del Guadaíra y del recorrido que estamos haciendo.

Cantera de las Majadillas

Desgraciadamente, como está ocurriendo en todo el término municipal de Alcalá, muchas tierras están siendo valladas debido a la especulación y destrucción de nuestro entorno, y las Majadillas no han quedado libres a este fenómeno, por lo que hoy día nos encontraríamos con una gran cantera y un vallado que nos impediría el acceso al palmar, por ello tendremos que coger un camino público que bordea este paraje por su parte más baja [iii].

Las Majadillas

Si continuamos por este alcor, pronto nos saldrá un camino a la derecha que baja entre un gran palmar (el palmito es la única palmera de origen europeo), que atravesando las Majadillas nos llevará muy cerca del túnel que atraviesa la autovía, el cual tendremos que tomar. Nosotros hemos cogido por el camino bajo hasta llegar al túnel. Ahora que vamos subiendo hacia la venta de El Puli es conveniente que nos paremos un momento en unos restos que aparecen en el mismo camino. Si nos fijamos, veremos sillares que forman cuadrados, rectángulos, etcétera, y multitud de restos de ladrillos, tejas, vasijas, pequeños trozos de mármol… En este momento nos encontramos en una antigua villa romana cuya necrópolis se encuentra algo mas arriba, al pie del camino, desgraciadamente expoliada [iv].

Restos de la villa romana

Nuestra ruta acaba en la Venta, bajo las viejas moreras, donde podremos tomarnos unos refrescos para recuperarnos del esfuerzo del camino y poder charlar, con tranquilidad, de todo lo visto [v].

Fin del trayecto

[i] “El día 31 de diciembre, mientras las familias preparábamos la celebración de la fiesta de fin de año, un nuevo elemento patrimonial desaparecía en nuestro término municipal por la acción de la excavadora y la desidia municipal. En esta ocasión le tocaba al antiguo molino de aceite situado junto a La Posada de Gandul, famosa por albergar en 1829 al escritor norteamericano Washington Irving, y que éste inmortalizó en su obra Cuentos de la Alhambra. Es un hecho que el antiguo molino de aceite se encontraba con importantes defectos estructurales que presagiaban un posible derrumbe, aunque no es menos cierto que, en más de una ocasión, cuando aún era fácil su recuperación, Alwadi-ira–Ecologistas en Acción propuso su rehabilitación, al igual que la del conjunto del despoblado de Gandul, uno de los lugares en los que podría pivotar la futura Zona Patrimonial de Los Alcores”. Extracto de la nota de prensa emitida por Alwadi-ira con fecha 2 de enero de 2017.

[ii] A pesar de la instalación de depuradoras en la cabecera del Guadaíra, continúan los vertidos y la contaminación por químicos empleados en agricultural.

[iii] Alwadi-ira–Ecologistas en Acción ha denunciado pinchazos en el acuífero y ha exigido la restauración de la cantera en reiteradas ocasiones. La última, el 2 de mayo de 2017.

[iv] Alwadi-ira–Ecologistas en Acción, en marzo de 2010, puso en conocimiento del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra el afloramiento de una villa romana en la zona de Las Majadillas.

[v] La construcción bajo las moreras no tiene función de venta.

Mapa de la ruta, por Antonio Gavira
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Francisco Gavira

Miembro de la Sociedad Ecologista Alwadi-Ira desde 1995, ha participado en la puesta en marcha de la Plataforma en defensa de Los Alcores y en la creación de la Plataforma contra la incineración de residuos en Los Alcores. Graduado social, actualmente desempeña su trabajo en el Instituto Andaluz de Prevención de Riesgos Laborales. En este blog, Francisco Gavira retoma uno de los principales proyectos de su hermano Antonio, quien sembró la semilla de la divulgación de la riqueza natural y patrimonial de Alcalá a través del senderismo.