Comercio Local

Bochornoso aniversario

 Bochornoso aniversario

Comisión ‘Relanza Alcalá’, constituida el pasado 29 de mayo

Aunque parezca mentira, ha pasado ya un año desde las últimas elecciones municipales. Un hecho que igual ha pasado desapercibido debido a la vorágine de información respecto al coronavirus y al ruido mediático, pero que está ahí y es ejemplo de lo que es la estetización de la política (hacer muy poco, pero parecer que hacemos mucho) que nos está llevando al caos. Podemos tomar este año, proyectarlo a 40 años, y casi nada ha cambiado. Muchas fotos, muchas inauguraciones, muchas festividades y actos públicos, mismo sistema decadente y miserable, y ahora más fascista.

El último dato vergonzante es el mismo de siempre: seguimos hundidos en la miseria, con un pueblo situado en las plazas altas de los que más paro tienen de toda España. Compitiendo codo con codo con otros pueblos andaluces para ser los más míseros. ¿Ustedes han visto a la alcaldesa o a los partidos gobernantes salir precipitadamente a pedir disculpas por ello y a anunciar algún plan o proyecto consolidado para intentar solventar esto? Pues yo tampoco. 9.872 parados oscurecen el futuro de Alcalá, un 27,73% de la población activa a fecha de marzo [1], pero subirá, claro, para la siguiente EPA. Si la política no solventa nuestros problemas, ¿para qué está?, pensará más de uno. Un campito abonado y arado listo para ideas extremistas.

Normalmente las gestiones del PSOE se caracterizan por ser muy estéticas, pero poco políticas. Digo estéticas porque podemos ver constantemente en fotografías a nuestros gobernantes haciendo cosas, como inaugurando plazas. Arreglar plazas está muy bien y es necesario, pero debería darles vergüenza e irse todos después de otro año más con, más o menos, las mismas cifras de paro de nuestro pueblo. Algunos llevamos denunciando muchos años que la alcaldía no está solo para iluminar calles y hacer plazas bonitas, está para mucho más. Parece que los votantes somos poco exigentes también en la única responsabilidad política que se nos quiere dar como ciudadanos, que es mediante nuestro derecho al voto, dado que seguimos votando una y otra vez lo mismo, con el mismo resultado. Así, el PSOE abre una autopista al fascismo, libre de peajes.

Sin embargo, me siento generoso y esta vez voy a ampliar el marco de esta fotografía de la culpabilidad del año bochornoso que llevamos. Por escalas, evidentemente quien tiene más culpa es el equipo de gobierno, ahora coaligado con Ciudadanos. Pero la oposición también tiene algo que decir al respecto, aunque la mayoría calla. La oposición que calla es la que piensa que la pobreza es irremediable, porque si hay pobres es culpa de ellos (¿qué responsabilidad  tendrá el político en ello, verdad? Mejor recemos a la Virgen María para que lo solucione). Típico pensamiento fascista. La oposición que habla solo ejerce desde la atalaya de su despacho, y si se acerca al ciudadano es porque se acercan elecciones, cuando el discurso de unidad, cambio, etcétera, se vuelve ya banal y carente de significado y quema al votante harto de mentiras. Yo tengo muy claro que algunos partidos de la oposición se sienten muy cómodos en su papel de bronca en los plenos, para a final de mes poner la mano. Así, a ellos tampoco les interesa que nada cambie excepto sus sueldos, que siempre suben. Carretera nacional libre para que circulen ideas próximas al fascismo.

Otros partidos simplemente ven cómo su enésimo proyecto político, montado deprisa y corriendo, se desmorona. Este hecho también ha pasado prácticamente desapercibido, pero creo que es importante porque también pone su granito en el camino al caos. El objetivo de este proyecto (o la excusa) era precisamente “parar el fascismo”, pero no se paró, y María José Lera, candidata a la alcaldía por Adelante Alcalá, ha dimitido al año de las elecciones, aunque meses antes ya se sabía que iba a dimitir. Gran papel el desarrollado por la izquierda institucional de la gran marca, otra vez.

Y si seguimos ampliando las escalas de la culpabilidad, algo tendrá que decir la sociedad civil que ejerce su deber como ciudadano, asociación, empresa, etcétera; o tal vez ha rehusado a ejercerlo y así nos va. Somos una sociedad generalmente poco exigente con los que mandan (y con nosotros mismos) un año más. Solemos votar por intereses laborales (que me den trabajo o una ayuda), por sentimiento de pertenencia a algo (más parecido a los sentimientos de los hinchas de fútbol, donde “los míos” son siempre los buenos hagan lo que hagan y el resto todos malos) o por ideas abstractas de identidad española, banderas o unidad patria que apelan al sentimentalismo. Yo creo que deberíamos votar por cosas más ideológicas, razonadas y pragmáticas como paro-empleo, pobreza-hambre, derechos-libertades, impuestos, ecologismo… Será que soy un idealista. También los hay que directamente no ejercen este ni ningún otro derecho político, ausentándose del deber democrático. De este modo, ni tan siquiera delegamos la decisión en nuestros representantes, sino que asumimos que nadie nos representa. Nadie excepto cuando surja el salvador, el caudillo que represente o encarne en su persona todos los valores patrios. Un caldero de caldito caliente para el fascismo.

La política de la estética un año más, diseñada por el poder, la falta de educación democrática así como el hastío de todo, nos lleva por un camino muy peligroso, cada día más. Si el ciudadano no asume que somos entes políticos y como tales tenemos responsabilidades políticas y la obligación de actuar, el camino es llano y está abonado a los extremismos más dictatoriales, como pasa ya. Tras un año desde la entrada del fascismo en nuestro Ayuntamiento, ya estamos empezando a normalizar el discurso fascista, a darle cabida en nuestro imaginario y a aceptar con normalidad mensajes y opiniones que atentan contra los derechos humanos y la dignidad del ser humano. Campan a sus anchas por la calle alardeando de su intolerancia, agitan banderas vacías, se saltan las leyes sin que se tomen medidas legales, se permiten agresiones gratuitas, sabedores de su impunidad, a los que no piensan como ellos y aquí, en nuestro pueblo, también cuentan ya con su espacio publicitario en prensa. Como somos muy democráticos supuestamente, “todo” discurso tiene cabida; pero si pagan bien. Para ellos siempre habrá un espacio disponible en pro de la democracia.

Walter Benjamin decía que “todos los esfuerzos por un esteticismo político culminan en un solo punto. Dicho punto es la guerra”. En eso, el PSOE en particular, por gobernar en Alcalá, y todos los partidos en general son expertos; en estetizar la política y con ello despolitizarla o vaciarla de contenido (tal vez dos caras de la misma moneda). La sociedad civil, en general, está siendo también partícipe por acción u omisión de la barbarie que se nos avecina. Mi dedo los seguirá señalando y mis palabras, denunciándolos.

 

[1] https://datosmacro.expansion.com/paro/espana/municipios/andalucia/sevilla/alcala-de-guadaira

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José Carlos Crespo

Andaluz de nacimiento y de conciencia. Licenciado en Historia del Arte. Empleado en muchas cosas y, sobre todo, activista.