Comercio Local

La calle Salvadores, hoy dedicada al Conde de Guadalhorce

 La calle Salvadores, hoy dedicada al Conde de Guadalhorce

A la izquierda, abandonado, el inmueble donde tuvo su taller Manuel Pineda Calderón

La calle que traemos en esta ocasión a la sección es una de las arterias de la ciudad antigua, que comunica Dos de Mayo –antes de La Rabeta– con la bajada hacia La Plazuela desde la calle Gandul, hoy Madueño de los Aires. Semiparalela a sus vecinas de La Mina y La Cañada y al punto más elevado que supone La Marea –hoy Sor Petra–, como las anteriores fue históricamente dividida entre Salvadores grande y Salvadores chica, pues la confluencia con la calle de La Botica delimitaba la pertenencia a una u otra de las dos collaciones históricas de la ciudad.

Recurrimos como siempre al padre Flores para saber algo más de su nombre. Nos dice que en 1614 había almacenes de aceite y existía en La Rabeta un molino propiedad de don Pedro Arias Salvador, cuyos descendientes serían seguramente los Salvadores, de los que nos habla la calle, que crecería de sur a norte, pues todavía en 1824 no tenía más de 161 habitantes. La proliferación de los corrales de vecinos triplicó su población que en 1865 ya rondaba el medio millar y en 1902 pasaba de seiscientos. Justo después de la Guerra Civil, cuando ya había adquirido su denominación actual, era el vial más poblado de la ciudad con nada menos que novecientos sesenta y nueve habitantes, seguramente más del doble de los actuales.

El conde de Guadalhorce, al que se le dedicó después la calle, fue un ingeniero de caminos y político sevillano llamado Eduardo Benjumea Burín, que fue ministro de Fomento con Primo de Rivera y presidente de Renfe en los años cuarenta y cincuenta. Le debemos, sobre todo, el embalse del Chorro en Ardales y el Caminito del Rey, recientemente restaurado.

No ha sido una calle predilecta para los cofrades, carnavaleros ni reyes magos, que históricamente han preferido las más transitadas de La Mina y La Cañada, pese a que en el número quince tenía su taller el imaginero Manuel Pineda Calderón y de allí salió media Semana Santa alcalareña. Hoy en día el solar casi se confunde en su abandono con los cuatro adyacentes y visto desde lo más elevado de los bloques de La Plazuela, la vegetación parece que ha recuperado lo que siglos atrás fue suyo, y pocos elementos sugieren que hace dos generaciones allí vivieran tantas familias. Este año transitarán por aquí las dos cofradías más recientes: la Misericordia y la Tercera Palabra, ninguna de las cuales tiene imágenes de Pineda Calderón.

Otro misterioso vecino de Conde de Guadalhorce fue el alemán Jorge Goth, del que nos hablaba Francisco García Rivero en Alcalá de Guadaíra en mi recuerdo. Al suicidarse en el bajo de su vivienda del número 41, Goth dejó el inmueble a medias al Ayuntamiento y a la parroquia de Santiago.

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José Julio Gómez Trigo

Licenciado en Administración y dirección de empresas, José Julio Gómez Trigo (Alcalá de Guadaíra, 1975) trabaja actualmente en la Administración Pública. Ha investigado y ha publicado numerosos artículos y varios libros sobre sus dos grandes pasiones: el ajedrez y la Semana Santa. El blog 'Calles y lugares' es fruto de otra de sus líneas constantes de estudio: la historia local alcalareña.