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Campeonas de Alcalá

 Campeonas de Alcalá

Foto: Ciudad Alcalá C.F.

El pasado abril, el Ciudad de Alcalá C.F. ganó su segundo título de liga andaluza. ¡Campeonas de liga! Un merecido éxito del joven equipo femenino de Segunda División, de cinco años de trayectoria, que ha demostrado trabajo, valentía y empuje. En estos momentos, además, se encuentra entre los cuatro mejores equipos de la provincia de Sevilla. Me entusiasma observar que, por fin, parece que el fútbol va dejando de ser una afición exclusiva de hombres.

Leyendo sobre esta noticia, que me da esperanzas de cambio e igualdad, se me viene a la cabeza una afirmación feminista contundente: la biología no es destino.

Esta premisa define claro y transparente, en tan solo cinco palabras, la naturaleza de las actividades humanas. Me explico. Significa que ninguna persona, solo por ser su cuerpo leído como mujer u hombre, está predispuesta desde que nace a hacer unas cosas u otras. Por ejemplo: una mujer no tiene por qué querer maquillarse y tener hijos, y a un hombre no tiene que darle por ser fuerte, inquieto y deportista. La ciencia ha demostrado que, tras un largo proceso de hominización, los seres humanos hemos perdido todos los instintos y hemos ganado, a cambio, cultura. Vamos, que después de seis millones de años de empeño en alejarnos de nuestros primos chimpancés, orangutanes y gibones, los seres humanos nacemos vacíos, dispuestos a ser llenados con todos los conocimientos, tradiciones y expresiones del entorno que nos educa. Dicho de otro modo: cuando nacemos no somos, por naturaleza, nada.

A estas alturas de la película, las feministas aún tenemos que explicar a menudo esto de la naturaleza y la cultura.

Porque en pleno siglo XXI, con frecuencia se nos dice todavía, tan tranquilamente, que las chicas no jugamos al fútbol porque no queremos. Al fin y al cabo, ahí está el mundo para que nos lancemos, ¿no? Que las chicas no estudiamos ingeniería porque no nos da por ahí. Que no escalamos, que no nos metemos en política, que no somos cocineras de prestigio ni corredoras de Fórmula 1, porque no nos apetece. O porque no somos tan fuertes como los hombres. O porque nuestra naturaleza nos lleva a ser más tranquilas, más prudentes. Y, en cambio, enfermería sí lo estudiamos, porque nos gusta o porque sí. Y somos limpiadoras, maestras de infantil y trabajadoras sociales porque quizá nuestra naturaleza nos lleva a querer reproducir la especie y cuidar de los cachorros… ¡Como si fuéramos animales salvajes sin conciencia ni historia!

Pero la verdad, al final de todo esto, es que, por encima de todas nosotras y todos nosotros, unas estructuras con lógicas rígidas deciden cómo debemos ser mujeres y hombres para encajar en este mundo que tenemos. El orden decide por nosotras.

Si queremos ser libres en nuestras decisiones, debemos cambiar esta estructura superior que nos envuelve, oprime y constriñe tanto a mujeres como a hombres, y que se llama Patriarcado.

¿Qué posibilidades tenemos de salir de este orden establecido? Empecemos por acabar con las “actividades de chicas” y las “actividades de chicos”. Ahí está el Ciudad de Alcalá C.F. para demostrarnos que todo es posible. Las chicas, si nos lo proponemos, con mucho trabajo podemos llegar más allá de lo que se espera de nosotras. Está siendo un camino largo y seguramente no alcanzaremos pronto la meta, pero el objetivo es tan justo que merece la pena intentarlo: por nosotras ahora y por el futuro de nuestras niñas. Ojalá puedan ellas llegar a ser algún día lo que de verdad les dé la gana ser. ¡Y que viva el fútbol femenino!

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Begoña Iza

Licenciada en Historia del Arte y profesora de Geografía e Historia en el IES Albero. Activista y defensora de un mundo justo.