Carta de una profesora ante los ataques de la ultraderecha

 Carta de una profesora ante los ataques de la ultraderecha

Mi nombre es Begoña Iza y soy profesora en un instituto público de Alcalá de Guadaíra. Llevo doce años trabajando como profesora de Geografía e Historia, he sido varios cursos coordinadora del Plan de Igualdad y hoy me veo escribiendo esta carta porque me parece indignante el ataque gratuito que están llevando a cabo los dos representantes de Vox en mi pueblo, Evaristo Téllez y su portavoz Juan Carlos Sánchez, a los profesores y profesoras de la Escuela Pública. Desde el año 2010 en que empecé a trabajar, he podido comprobar cómo la ultraderecha ha ido sembrando su discurso de odio incluso entre el alumnado. Mientras, nosotros, que desarrollamos nuestra labor lo mejor que podemos, con recursos mínimos, y somos servidores públicos, vemos cómo la misma ultraderecha nos pone en la diana por cumplir con nuestra obligación y seguir las instrucciones de la Junta de Andalucía. Estos señores tienen dirigida su mira hacia el colectivo docente. Nosotros y nosotras, que lo hemos dado todo durante la pandemia, no nos merecemos que la ultraderecha nos vigile, nos juzgue y nos coaccione por hacer nuestro trabajo. Me niego a darles el gusto del silencio como respuesta.

Me explico. En la moción presentada por este partido político al Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, afirman que los y las docentes de la escuela pública de Andalucía aprovechamos nuestra posición para adoctrinar al alumnado. El señor que la presenta subraya dos aspectos que le resultan especialmente incómodos: la educación en la igualdad entre mujeres y hombres y la Memoria Histórica. ¿Acaso no están viendo la realidad? En los últimos días, dos mujeres han muerto por violencia de género en el Estado, una de ellas en la vecina Dos Hermanas. Han sido ambas apuñaladas con enseñamiento, ¿cómo puede este partido negar la violencia de género? Estoy convencida de que hoy más que nunca hace falta nuestra labor en las aulas.

Dentro de los múltiples programas de innovación educativa obligatorios que debemos seguir todos los centros públicos de Andalucía, se encuentra el “Plan de Coeducación”. Consiste en promover la igualdad entre mujeres y hombres. Y también es obligatorio para los centros, desde 2018, llevar a cabo actividades para conmemorar el día de la Memoria Histórica, el 14 de junio. Es más, la Memoria Histórica está contemplada dentro de los contenidos que tenemos que evaluar obligatoriamente en la asignatura de Historia. Que le quede claro a todo el mundo que es preceptivo para centros y docentes: tiene que haber responsables del programa de Coeducación y deben planificarse actividades de igualdad y de Memoria Histórica. No se trata ni de convencer, ni de hacer propaganda, ni de hacer lo que a cada quien le parezca mejor en su ética personal: se trata de seguir las instrucciones claras y meridianas de la Junta de Andalucía. Somos funcionarios públicos y nadie nos puede pedir que desobedezcamos.

Por lo que puedo comprobar, a la ultraderecha el tema del adoctrinamiento le preocupa realmente. Adoctrinar significa: “Enseñar los principios de una determinada creencia o doctrina, especialmente con la intención de ganar partidarios”. Es cierto, la Educación Pública enseña unos determinados principios y valores, que se pueden resumir en democracia, justicia social, salud y ecologismo. Y además esperamos con alegría convencer a nuestro alumnado para que los tome como base de sus principios vitales y sean buenas personas. ¿No decimos siempre “las notas no importan tanto, lo que importa es que mi niño sea buena persona”? Sin embargo, según la ultraderecha, en la Escuela Pública somos malvados y sectarios porque enseñamos a través de charlas en horario escolar la igualdad entre mujeres y hombres. Pero lo que tienen que entender es que no vamos a pedir permiso a nadie para seguir haciéndolo, porque es nuestro deber y porque nos parece justo, aunque eso suponga vernos vigiladas y calumniadas. No olvidamos cómo hace unos años la misma agrupación de Vox de nuestro pueblo quiso denunciar a la coordinadora de Coeducación del Instituto Monroy, situado también aquí en Alcalá, por ejercer sus funciones. ¿De verdad no hay problemas más graves en Alcalá que el trabajo con valores democráticos en las escuelas?

En resumen, yo estoy orgullosa de poder decir que en la Escuela Pública de Andalucía explicamos, protegemos y difundimos los Derechos Humanos. Las mujeres tenemos derecho a ser iguales a los hombres, porque las desigualdades lamentablemente aún existen. Las víctimas de la dictadura franquista tienen derecho a que se recuerde y se explique lo que ocurrió, porque el franquismo como dictadura existió, no nos la inventamos los profesores y profesoras de Historia. En el mundo existen muchas injusticias y desigualdades, y la Escuela Pública está ahí para acabar con ellas, o al menos para intentarlo.

A pesar de las coacciones, no me van a hacer callar con su amenaza de que algunas familias veten estas actividades escolares. Me gustaría, para finalizar, que me explicaran por qué puede ser malo recordar el franquismo, si acaso tienen algo que ocultar y no quieren que se sepa, y por qué creen que es nocivo evitar el maltrato contra las mujeres y fomentar que seamos iguales en derechos y calidad de vida que los hombres. Si les parece tan mal, que se quiten la máscara y nos expliquen por qué. O que dejen en paz a los y las docentes, que hacemos nuestro trabajo como mejor sabemos. Y que no lo duden ni por un segundo: los y las docentes sabemos resistir, lo hacemos a diario, y estamos dispuestos y dispuestas a seguir trabajando por la igualdad.

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Begoña Iza

Licenciada en Historia del Arte y profesora de Geografía e Historia en el IES Albero. Activista y defensora de un mundo justo.

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