Comercio Local

El Centro de la Mujer o la mujer en el centro

 El Centro de la Mujer o la mujer en el centro

En Alcalá podemos presumir de tener un equipo de gobierno cuanto menos sorprendente. El pasado 2 de julio anunció la creación en nuestro pueblo de un ‘Centro de la Igualdad’ con fondos EDUSI, siendo aprobadas en aquel pleno las bases para la redacción del proyecto de obras. Se trata de una propuesta muy ambiciosa, cuyo objetivo es, en palabras de nuestra alcaldesa, “hacer posible la participación y presencia de la mujer en la vida política, económica, cultural y social, y superar cualquier discriminación laboral, cultural, económica o política de la mujer”. ¡Toma ya, la alcaldesa tiene intención de subvertir el orden heteropatriarcal establecido! Eso tendremos que verlo, porque de momento seguimos esperando.

De alguna forma, se podría decir que en Alcalá ya estamos curados de espanto. Tantos grandes proyectos como la Casa de la Juventud en la antigua plaza de abastos o el tranvía, por ejemplo, se han quedado recientemente en grandes palabras. La misma guardería de La Paz, donde presuntamente se instalará el Centro de la Mujer, ostenta desde hace años un ya descolorido cartel que anuncia la futura instalación allí de la Escuela Oficial de Idiomas. Y, pese al poquito de frustración que me deja el asistir día tras día a estas iniciativas fallidas, a estos engaños por parte de nuestros políticos, yo no estoy tan segura de que a Alcalá los grandes y suntuosos proyectos le convengan. Además, de nuevo nos encontramos que nuestros políticos nos quieren encerrar en sitios: a los jóvenes, en la Casa de la Juventud (también se quedó en agua de borrajas); a las mujeres, en el Centro de la Mujer. Muy al contrario, estoy convencida de que los derechos de los colectivos más vulnerables no se defienden dentro de cuatro paredes y una cancela que los proteja, sino visibilizándolos, fortaleciéndolos a la vista de todo el mundo, dotándoles de poder en las calles, en las hermandades, en las escuelas, etcétera. Al fin y al cabo, en nuestros espacios de sociabilidad.

En lo referente a la Igualdad, antes de construir un gran y presuntuoso edificio con dinero público, me gustaría que en nuestro pueblo se hubiesen llevado a cabo campañas de concienciación contra la violencia de género, por ejemplo, haber visto algún cartel, folletos o charlas en los centros educativos. Esto es lo básico, es barato, efectivo, visible. Qué mínimo. Quizá si se hubiese hecho bien el trabajo desde años atrás, no habría que gastar ahora cientos de miles de euros en construir un Centro de la Igualdad, que en realidad más suena por sus características a centro cívico de toda la vida que a lugar donde gestar una revolución feminista.

¿Quieren algunas ideas? La igualdad de género en Alcalá se podría trabajar estableciendo cláusulas de género en todas las contrataciones públicas y en todas las convocatorias; abriendo más guarderías y comedores infantiles públicos, así como aumentando las ayudas a domicilio y centros de día, para favorecer el acceso al empleo (o al tiempo libre o de autocuidado) de las madres; adquiriendo viviendas para mujeres víctimas de violencia machista en riesgo de exclusión o desahuciadas, y familias monomarentales; fomentando el deporte femenino, sobre todo enfocado a las adolescentes; impulsando campañas de vigilancia contra la trata y la explotación sexual de las mujeres en nuestro municipio; planificando un urbanismo seguro, mejorando la iluminación, creando espacios abiertos para garantizar la seguridad de las mujeres en las calles de nuestro pueblo; desarrollando proyectos informativos sobre los derechos reproductivos y la interrupción voluntaria del embarazo, para reforzar la concienciación del derecho de las mujeres sobre el propio cuerpo… y un largo etcétera. En resumen, ¡con un poco de voluntad política se podrían hacer tantas cosas buenas por las mujeres! Pero antes el equipo de gobierno debería entender que no nos hace falta un ostentoso Centro de la Mujer, sino situar a la mujer en el centro del debate.

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Begoña Iza

Licenciada en Historia del Arte y profesora de Geografía e Historia en el IES Albero. Activista y defensora de un mundo justo.