Comercio Local

Por los cerros… de Alcalá

 Por los cerros… de Alcalá

Vista aérea del Cerro del Moro, año 1985 / Foto: José Antonio García Cordero

Pareciera que fue ayer, o antes de ayer, o quizá mucho antes de anteayer. Porque es la historia misma de Alcalá de Guadaíra. Parece que fuera incluso su destino o su fatalidad o su sino. Al menos desde que en el siglo XV, con la reconquista del reino musulmán de Granada, desaparece el peligro de la morisma y lo que se llamó la «banda morisca» cae casi como el muro de Berlín y permite a la población alcalareña, hasta entonces recluida en el castillo y su recinto murado, descender hasta el llano para luego ir poco a poco escalando cerros, los numerosos cerros que hacen que en Alcalá todo sea cuesta.

La imagen nos muestra precisamente uno de estos cerros, el llamado del Moro y sus alrededores. A la izquierda se vislumbra el barrio de San José (antes a una sola calle ya la llamaban barrio), con los cipreses sobre el muro blanco de la casa-jardín de El Palomar, donde dicen que vivió un pintor holandés de los tantos pintores extranjeros como vinieron y vivieron en Alcalá, fascinados por sus líricos paisajes. Entre ellos destacaría el famoso Cristopher Hall, británico de nación y amiguísimo de los poetas del 27.

Al fondo hay todavía un vacío, que tiempo después llenarán el parque comercial Los Alcores o los viaductos por donde un día veremos, los que puedan verlo, claro, circular los vagones del Metro de Sevilla. Pero más cerca, ya se levanta el esqueleto de lo que será el colegio Silos, en una cota algo más alta que los conocidos como «grupos viejos», de tanta veteranía y de tantas generaciones de escolares como se desasnaron a su paso por sus aulas.

Y al centro percibimos otro vacío. La foto, se advierte, se tomó a mediados de los ochenta. Hoy ese vacío ya no existe. Pisos, calles, casas. Por doquier. Otro cerro conquistado.

Compártelo

Enrique Baltanás

Escritor, profesor de Lengua y Literatura