Comercio Local

Los cuidados y la guerra

 Los cuidados y la guerra

Las enfermedades nos muestran los límites de nuestros frágiles cuerpos humanos. Cuando enfermamos, no vemos nada que no seamos nosotras mismas, mientras nos encerramos en el dolor y el miedo propios. Sin embargo, más allá de la frontera que define nuestra piel, si tenemos suerte, habrá alguien que nos comprenda y nos asista para curarnos.

Si algo nos está dejando claro la pandemia del Covid-19 es la importancia de los cuidados. ¿Qué sería de nosotras si nadie nos cuidara? Si nadie, cuando nos hiciera falta, estuviera ahí para acordarse de nosotras y decir una palabra amable o tener un gesto de cariño, sanándonos así de las enfermedades del cuerpo y el alma. Durante años, nuestra sociedad ha infravalorado ciertas cualidades como el tiento, los miramientos, la atención, la prudencia. En cambio, las relaciones que importan y se potencian hoy día en este sistema de mercado son las que giran en torno al dinero, lo cual convierte nuestras vidas y nuestra cotidianeidad en algo muy frío e inhumano: vender, comprar, consumo. Aire acondicionado y metal. Nada de ayuda a la vecina, nada de prestar sin recibir nada a cambio.

Es por ello que, en esta desescalada que hemos comenzado, se evidencia en las instituciones que velan por nuestra seguridad una grave contradicción entre la necesidad de cuidar y la necesidad de dejar de cuidar tanto, para que el sistema vuelva a acelerar y que no se frene, amigas, porque nos vamos a pique. En este sentido, las recientes noticias de Alcalá van acordes a estos intereses y son bastante desesperanzadoras: acabamos de saber que la fábrica de tanques de Santa Bárbara Sistemas reiniciará pronto su actividad con la producción de vehículos de combate de última generación. Además de la fabricación de las estructuras, en Alcalá se llevarán a cabo los ensayos. Lo que le faltaba a Gandul. Estos tanques, propiedad del ejército, no sirven sino para la guerra, que es como todas sabemos un negocio de gigantes donde se destruyen vidas y se defienden las estructuras de un sistema, el capitalista, que por definición esquilma recursos, oprime pueblos, crea desigualdades y que, en resumen, va contra la vida.

Qué pena. En plena época de reconocer el valor de los cuidados y de salvar vidas (aplausos a las 20.00 h.), en Alcalá le hacemos el juego a los magnates de la guerra y construimos tanques. Qué insolidario es hacerse el sueco, mirar para otro lado, ande yo caliente. Las armas aquí, pero las muertes allá. Pues yo digo que volvamos la vista a esa parte de cuidados, miramientos y afecto que todas tenemos, y que pidamos paz para que la vida progrese.

Compártelo

Begoña Iza

Licenciada en Historia del Arte y profesora de Geografía e Historia en el IES Cristóbal de Monroy. Activista y defensora de un mundo justo.