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Culpables por la belleza

 Culpables por la belleza

Ilustración de Guillermo Bermudo

Otra razón importante para que las obras de Taller de Teatro quedaran en la memoria para siempre era debido a la plasticidad de los textos de Lorca. En esto, hay que señalar que fue de los primeros en rescatar o restituir textos del autor granadino que por culpa de la censura franquista habían permanecido entre prohibidos y olvidados. De hecho, casi todo lo que montaron fue un homenaje al autor de El Público, destacando Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (aleluya erótica), obra que representaron en multitud de ocasiones y espacios durante 1978 y 1979.

Carteles de las representaciones del Taller de Teatro en el Lope de Vega

Precisamente, en una de las ocasiones que actuaron en el Lope de Vega de Sevilla, conocieron a Ricardo Pachón, por tantas razones, figura clave en el grupo. Con motivo de la celebración del primer aniversario del 4 de diciembre, por entonces “Día de Andalucía” se celebró la I Semana de Música y Teatro de Andalucía. Allí se dieron cita, durante una semana, el teatro joven andaluz (Teatro de las Marismas, el colectivo de Teatro Malagueño “Toná-Aguarrás”, Taller de Teatro) y la música más en boga del momento que se dio en llamar rock andaluz (Tabletom, Veneno, Alameda, Guadalquivir, Gualberto de Smash…). La organización corrió a cargo de la recién creada Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y la idea original posiblemente fuera de Ricardo Pachón. Como se ha dicho, la fecha elegida no es ninguna casualidad. Pues viene a recordar, aunque no se conmemore oficialmente, la masiva manifestación del mismo día de 1977, cuando dos millones de andaluces y andaluzas salieron a la calle en demanda de mayores poderes de decisión para el pueblo andaluz. Protestas de las que muchos no salieron indemnes. Así, por ejemplo, ocurrió en Málaga, donde los disparos de la policía armada segaron la vida de Manuel José García Caparrós.

Programa de la I Semana de Música y Teatro de Andalucía, celebrada el 4 de Diciembre de 1979

Para entonces Ricardo Pachón era ya una pieza clave del underground ibérico. Desde principios de los setenta había producido a los Smash, Lole y Manuel. En 1977, produjo Veneno disco homónimo del grupo que formaron Kiko Veneno y los hermanos Amador; y que, según la revista especializada Rockdelux, es el primero de los 100 mejores discos españoles del siglo XX. Por delante de La leyenda…, que es el segundo. Mientras que el séptimo de ese mismo listado, el Blues de la Frontera (1987), de Pata Negra, también lo produjo Pachón.

El caso es que al productor impactó tan gratamente la puesta en escena que del Perlimplín hicieron los de Taller de Teatro que les propuso ser su “manager”. Su  objetivo era intentar hacer con el teatro lo que estaba haciendo con la música. Esto es, “traducir musicalmente las ideas del movimiento psicodélico… a los términos contraculturales propios de la Andalucía en transición” (Labrador, 2017, p. 20). Pues no se puede olvidar que justo por entonces Ricardo Pachón está fraguando lo que será el disco de Camarón La leyenda del tiempo. Un disco, como es sabido, que marcaría un antes y un después en la carrera artística de Camarón de la Isla y del Flamenco. Pero hay que recordar también que los textos del poema que da nombre a este disco proceden de una obra de teatro de Federico García Lorca, Así que pasen cinco años, a los que Pachón añadió ritmo de tarantos, bulerías, soleá. La obra no pudo estrenarse en España hasta que, en la primavera de 1975, un grupo de estudiantes del Liceo Francés de Madrid la recuperó y luego, con gran éxito de público, la estrena en 1978 el Teatro Estable Castellano (TEC).

En los montajes de Taller de Teatro se incluían dibujos, títeres, canciones y una escenificación de ‘Las casidas del Tamarit’ de Lorca

En verdad, como dice Germán Labrador (2017):

“La recuperación del Lorca más transgresor se inscribe, pues, en el devenir institucional de las prácticas artísticas críticas propias de los años setenta… Cuando era necesario producir símbolos para el deshielo político y Lorca era un bocado suculento… En el otoño de 1978, el apoyo oficial al estreno de Así que pasen cincos años quería escenificar la llegada de un tiempo de consenso a través del teatro, pero, pocos meses después, la ruptura la encarnaba un artista gitano y un grupo de hippies sureños, mezclando flamenco y rock psicodélico, usando aquel mismo texto” (Culpables por la literatura. Imaginación política y contracultura en la transición española, 1968-1986, p. 22).

Añadiendo dibujos, títeres, canciones y una escenificación de Las casidas del Tamarit de Lorca. Se amplía la duración del Perlimplín. Pero ello conllevó también la decisión de que los actores aparecieran en escena “desnudos”. Ya saben, verbi gratia, “verte desnuda es recordar la Tierra… Verte desnuda es comprender el ansia de la lluvia que busca débil talle…” (Casida de la mujer tendida). Si bien lo hacían veladamente, con gasas y efectos de luces de forma que la desnudez estaban más sugerida que explícita. Empero, como se dijo antes, el APA acusó el espectáculo de inmoral y organizó un auténtico auto de fe contra Taller de Teatro y, por extensión, contra el instituto.

Cartel de ‘Amor de don Perlimplín…’, obra que destacó en los homenajes de Taller de Teatro a Lorca

Ellos a lo suyo, gracias a Pachón incorporaron para los descansos de la nueva versión del Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (aleluya erótica), en absoluta primicia, fragmentos del disco que Camarón de la Isla estaba grabando en su casa-laboratorio de Umbrete. La reacción ya comentada se produjo entonces, ante el júbilo erótico de Don Perlimplín. Y así llegó el escándalo. A pesar de contar, como ellos mismos reconocieron, no solo “con algunas personas del pueblo (es de resaltar, por ejemplo, la inestimable colaboración de doña María del Águila Romero, que prestó su voz para el realce de la obra del poeta” (Caetano, B. y Casado, J. “Taller de Teatro de Alcalá”. Alcalá de Guadaíra. Feria y Fiestas Populares. Agosto, 1979). Lo cual, además de ingenio, exige un extraordinario sentido del humor por cuanto el apellido Romero se identificada con uno de los más egregios representantes de las “fuerzas vivas” de Alcalá, de las que se nutre el frente opositor del APA con el teatro.

La gira de Taller de Teatro por Andalucía fue desde Fuentevaqueros hasta Jerez, donde se encargaron de la escenografía de la presentación oficial de ‘La leyenda del tiempo’

Con todo, el prodigioso 1979 sigue su curso y, en el mes de febrero, la preautonómica Junta de Andalucía, a través de su Consejería de Cultura, les propone realizar una campaña experimental de teatro itinerante. Un proyecto se llevó a cabo durante el mes de marzo para llevar el teatro por diferentes rincones de la geografía andaluza, entre los cuales, por supuesto, estaba Fuentevaqueros. Y luego, cuando llegue con el verano la presentación oficial de La leyenda del tiempo, en unas bodegas de Jerez de la Frontera, Ricardo Pachón les pedirá a Paco y a otro de los miembros de Taller de Teatro, Benito Caetano, que se hagan cargo de la escenografía del acto.

La despedida de Taller de Teatro se produjo en el marco del Festival de Teatro de las Nacionalidades celebrado en Éibar

Con el fin de año, acababa la década y Taller de Teatro. La despedida tuvo lugar en Éibar (San Sebastián), en el Festival de Teatro de las Nacionalidades, en el que el grupo representó Homenaje a Federico y, por extensión, a Andalucía. Pero no nos perdonaríamos acabar sin recordar la importancia que, por su riqueza y complejidad, tuvo este montaje que sintetiza lo mejor de Taller de Teatro. Por el trabajo de dramaturgia, por descubrir y evidenciar las mil inquietudes de Lorca y la magia de sus textos, y que, en fin, estriba en cómo lo supo conjugar para el goce de quienes lo vivieron. La obra se dividía en cuatro partes. Una primera compuesta de dibujos y canciones, con unas diapositivas proyectadas con amplitud sobre un tul blanco. La segunda parte se desarrollaba con un teatrillo de títeres (“La doncella, el marinero y el estudiante” y “Quimera”). La tercera consistía en las Casidas del Diván del Tamarit. Así se pasaba al intermedio, para acabar con Amor de Perlimplín

¿Qué era aquello, qué era?

 El Sueño va sobre el Tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.

 

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Vicente M. Pérez

Profesor de Geografía e Historia del instituto Cristóbal de Monroy, Vicente M. Pérez Guerrero (Alcalá de Guadaíra, 1971) es también profesor asociado de Didáctica de las Ciencias Sociales de la Universidad de Sevilla. Pertenece al consejo editorial de la revista 'Con-Ciencia Social'. En su momento, publicó poesía para la revista 'Infame Turba. Industrias literarias', de la que fue miembro fundador. Ha compuesto las canciones de los diferentes grupos de pop-rock en los que ha tocado cosechando algunos premios en concursos de música independiente. Publica en el periódico local 'La Voz de Alcalá' desde hace más de veinte años.