Comercio Local

De Feria en Feria

 De Feria en Feria

Fragmento del cartel de la Feria de 2018, que diseñó Jorge Rico

Me resulta muy curioso que mis primeros recuerdos de un amanecer no fueran con las “claritas del día” en nuestro viejo puente, viendo a Nuestro Padre Jesús Nazareno en su prendimiento, a pesar de considerarme un “capillita desde chiquitito”. Mi memoria me lleva a una pregunta que le hice a mi padre sobre por qué el cielo que hacía unas horas estaba tan negro como el tizón, se estaba poniendo mucho más claro y vislumbrando su hermoso color azul. A lo que me respondió que aquello era que estaba amaneciendo. Mi cara sería de un total asombro, y se quedaría grabado en mi retina para siempre. Correrían los primeros años de nuestra querida Feria en el actual recinto de San Juan, y lo más seguro es que estuviéramos saliendo de la caseta del Club de Tenis Oromana, donde eran socios unos amigos de mis padres. Una Feria que, por entonces, se celebraba a finales del mes de junio.

Cartel de la Feria de 1982, obra de Manuel Domínguez Guerra

Pero afinando más en el baúl de mis recuerdos, las primeras imágenes que mantengo de la Feria son las de 1986, que aún se celebraba en el Castillo. Vagamente recuerdo puestos de venta de dulces, como almendras garrapiñadas, trozos de coco y algún que otro de juguetes, en la acera de la parroquia de Santiago, adosados a la fachada lateral de la misma.

Era una Feria muy típica y muy renombrada en toda la comarca, puesto que años después, por mi práctica profesional, cuando estaba fuera de Alcalá y decía que yo era oriundo de allí, me comentaban lo espectacular que era nuestra Feria en el Castillo, por lo que la visitaban muchos forasteros.

Rafael Guerrero firmó el cartel de la Feria de 1991

Pero es la Feria de mi adolescencia y juventud la que me trae más hermosos y vívidos recuerdos. La disfrutábamos mis amigos y yo de cabo a rabo. Además, hasta el año 2002 solía coincidir con el final del curso y se tomaba como una gran recompensa después de los últimos exámenes. Casetas donde nos daban las amanecidas, como las que montaban los institutos de Alcalá y que eran unas inmensas pistas de baile. Otras, donde íbamos a comer algo para reponer fuerzas, como las de los partidos políticos o las de los padres de mis amigos.

Javier Hermida pintó el cartel de la Feria de 1993

Ya en el año 2003 se decide, tras un supuesto referéndum, cambiarla de fecha. Uno de los motivos era el calor que hacía a finales de junio, y se pasa al primer fin de semana de junio. Actualmente nos dicen o comentan muchos que la Feria ha cuajado en esta actual fecha, pero, como asiduo feriante sin caseta, uno sigue viendo muy poca gente o ambiente, sobre todo en ciertas horas, y sigue faltando mucha gente joven universitaria, que se queja de que por esos días empiezan a tener sus exámenes finales y no pueden vivirla como ellos quisieran.

Cartel de la Feria de 2017, realizado por Antonino Parrilla

Además, nuestra querida Feria, analizando su trayectoria, ha perdido mucho la personalidad e idiosincrasia que tenía, y de sobra, hasta su traslado de sede y fecha. Basta con mirar fotografías añejas de la Feria agosteña, donde las casetas tenían cada una su personalidad, y no como ahora donde son copias repetidas y seriadas de la gran y renombrada Feria de Abril sevillana. En estos días que estaríamos disfrutando de nuestra Feria, es momento de reflexionar seriamente sobre su fecha y formato y, por qué no, sobre su sede. ¿Tan descabellado es cambiarla al recinto del Castillo de nuevo, sobre todo ahora, que se ha rehabilitado su acceso rodado y fijarla en el mes de septiembre en honor a nuestro patrón, San Mateo?

Alberto Rubio fue el autor del último cartel de Feria de Alcalá
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Alberto M. Falcón Olías

Podólogo, enfermero y profesor alcalareño