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Eloína Marcos: “Todavía hay mucho estereotipo del andaluz en el audiovisual”

 Eloína Marcos: “Todavía hay mucho estereotipo del andaluz en el audiovisual”

Fotos: Juan Toronjo (Asociación Fotográfica Alcalareña, AFA)

Pase lo que pase, gane o no, el 30 de enero será una fecha especial para Eloína Marcos. De las que se recuerdan para siempre. Ese día, la actriz alcalareña acudirá al Teatro Lope de Vega, en Sevilla, con la adrenalina que segrega una nominación a la mejor interpretación femenina revelación en los Premios Asecan, donde se reconocen los trabajos más destacados del cine andaluz en el ejercicio anterior. Un 2020 que, pese al “zarandeo” general, ella califica de “muy productivo y creativo” en lo profesional y de “aprendizaje” en lo personal.

Todo gracias a Mi gran despedida, película que, bajo la pátina alocada de la comedia, explora los abismos de cuatro mujeres que se enfrentan a “transiciones” en sus vidas. Cambios que tienen que ver con “el matrimonio, la sexualidad, la maternidad o la familia”. Y en medio de esa encrucijada, la fiesta que unas amigas le organizan a Sara, el personaje que encarna Eloína Marcos y que dice adiós a la soltería en pleno Carnaval de Cádiz. Momento idóneo para ponerse la máscara existencial. O quitársela. Cuestión de gustos.

¿Son tan surrealistas las despedidas de solteras en la realidad como en la ficción?

No lo sé, porque no he ido a ninguna. Supongo que sí, incluso más. Esta ha sido la primera y creo que la última a la que voy. Yo me planteo mucho si quiero estar en el sitio en que estoy, y una despedida representa valores con los que no estoy de acuerdo. Pero me ha gustado trabajarlo como tema de investigación, me parecía muy interesante ser parte de ello.

En la película predomina la comedia, pero ¿también esconde dramas personales?

Es una comedia como base, con cuatro personajes fundamentales por los que pasa toda la trama. El mío es el que une a estas chicas, que no solo van a una despedida de soltera, sino a la despedida de una etapa y al comienzo de otra. Esto, inevitablemente, conlleva momentos de introspección, de intimidad, de drama existencial. Los personajes se cuestionan su propia vida. Se tratan temas fundamentales para la mujer a día de hoy. Hay una mirada interna y se lanza una mirada al público, sobre todo al femenino, porque hay una perspectiva guiada a preguntar si la mujer está en el lugar que desea, si tiene el rol que necesita en su vida, si se ha dejado llevar por una estructura más grande que su propia decisión personal… 

¿En qué lado de esa balanza te sientes más cómoda: comedia o drama?

Me gusta más el drama. Y no solo eso, sino que amo la tragedia griega y para mí es un tema de investigación, por el que tengo pasión desde un punto de vista teórico e intento llevar a la práctica artística cuando puedo. Hacer tragedia es lo máximo que me pueden dar. Si te soy sincera, toda mi carrera dentro de la comedia empieza por ser andaluza. Y parece que ha ido bien. Si me dan trabajo en la comedia, encantada. También amo la comedia y tengo mis recursos cómicos. Pero creo que soy más actriz dramática.

¿Sigue existiendo ese cliché en el cine español, que encasilla a los actores andaluces en la comedia?

Cada vez menos, ¿tú crees que no? No creo que sea como aspecto cómico, sino como identidad andaluza. Todavía no nos dejan abrirnos en toda nuestra profundidad. Todavía hay mucho estereotipo del andaluz plasmado en el arte. Y, sobre todo, en el audiovisual. Hay mucho camino que recorrer en ese sentido. 

¿Encaja tu personaje con tu personalidad?

No me parezco al personaje, pero sí he podido experimentar como actriz ese agobio que sienten las mujeres a la hora de casarse, en un momento en el que muchas mujeres te recomiendan cómo tienes que llevar tu vida, cómo tienes que hacer para que tu matrimonio sea feliz. Desde las personas mayores a las jóvenes recomiendan. Hay una intergeneracionalidad muy interesante.

Mi gran despedida está codirigida por Antonio Álamo y Antonio Hens. ¿Cómo ha sido para ti estar en un proyecto llevado a cuatro manos?

Al principio, yo pensaba que iba a ser algo caótico, por una posible dirección bicéfala loca, por el elenco de actrices tan amplio. Había escenas en las estaba rodeada de más de diez mujeres. El rodaje fue intenso, éramos muchas personas con muchas intervenciones pequeñas. Pero los directores se han complementado muy bien, entienden el cine con un punto de vista común. Antonio Hens tiene mucho recorrido en televisión, domina la parte técnica, cómo dirigir actores, es muy práctico y sabe qué decirte en cada momento cuando no hay tiempo y hay que resolver, tiene mucha calle. Y Antonio Álamo habla desde la dramaturgia, desde el guión, desde la sensorialidad. Me ha dado una parte más mística de la dirección, que yo también necesito como actriz y me habla de cómo siento, de si estoy conectada con mi personaje. Deja que opine sobre el personaje y que reescriba. Se complementan muy bien.

La historia está ambientada en el Carnaval de Cádiz y, por tanto, hay una parte musical importante. ¿Has cantado en la película?

Cantamos todas, hay un coro femenino. Yo canto un poco, pero, sobre todo, quien lo hace es una de mis mejores amigas en la ficción y en la realidad, que es Maca Rey. Ella ha compuesto las canciones originales. Ha sido mágico trabajar con ella y con todo el equipo. Me he llevado nuevas amigas , como Carmen Vique, Carolina Herrera o Rocío Marín [estas dos últimas también nominadas en los Asecan, en la categoría de mejor interpretación femenina de reparto].

Con un 2020 plagado de cancelaciones en los rodajes de cine, ¿te planteas volver al teatro en 2021?

Me encantaría, pero la vida me está llevando al audiovisual de una manera que no esperaba. Siempre he apostado por el teatro, me formé en Viento Sur, luego estudié la carrera de Arte Dramático, tengo un máster de Espectáculo Vivo… De momento, sigo en la serie “Amar es para siempre” y como profesora de interpretación en la Escuela de Cine y Artes Escénicas de Sevilla (ECAES), que es de las cosas que más me gustan del mundo. No estoy en mi casa esperando a que me llamen. Cada día me levanto con esa mirada de seguir investigando y seguir creando con mis alumnos. Toda la parte creativa que necesito en mi día a día la tengo bien cubierta con mi trabajo. Y todo lo que venga como actriz, bienvenido.

¿Pesa la etiqueta de la televisión?

A veces cuesta cuando te miran con unos ojos… Pero me gusta mucho ir descubriendo ese lenguaje audiovisual. Estoy contenta de que mi vida esté llevando este camino. Empecé en una serie diaria, como “Bandolera”, en la que se hacía una secuencia en dos o tres tomas como mucho, y el aprendizaje es brutal. Eso te da luego muchas herramientas como actriz a nivel técnico, y cómo conjugarlo a nivel artístico. Se le da poco valor a la tele, pero el que está dentro sabe perfectamente que es imposible una interpretación de Goya en una serie diaria, es muy difícil, no tienes tiempo de digerir lo que está pasando, porque cuando te das cuenta ya estás pasando a otra secuencia. Y la actriz necesita unos tiempos de concentración, de entrar en el estado anímico de cada momento, de construir el arco dramático… De todas formas, ahora con las plataformas eso está cambiando con series más específicas, con unos guiones más interesantes…

¿Había alguien en tu familia que se hubiera interesado por la interpretación?

No, todo me viene porque era una niña muy tímida, cosa que está totalmente superada. Soy muy extrovertida. Pero de pequeña me costaba relacionarme con la gente, era muy observadora, me quedaba muy callada… Con once años, una amiga del colegio me habló de unos cursos de teatro en la Casa de la Cultura y allí nos metimos y nunca más lo dejé. Nunca he hecho otra cosa que no sea teatro.

¿Te apetecería algún proyecto en Alcalá?

No sé qué infraestructuras hay a nivel cultural, si hay asociaciones, si por parte del Ayuntamiento hay iniciativas… En mi época, cuando estudiaba en el Instituto Albero, solo había grupo de teatro en el Tierno Galván. Me tuve que ir a Sevilla para seguir avanzando. Y creo que ya está bien eso de tener que irse primero a Sevilla y luego a Madrid para ir creciendo en tu oficio, porque aquí también se podrían hacer muchas cosas. Hay que descentralizar.

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José Romero

Periodista y guionista, coordinador de '41500 Revista digital de Alcalá'