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Emilio León: devoción por la fotografía y la Semana Santa

 Emilio León: devoción por la fotografía y la Semana Santa

Los cuadros ya estaban colocados, y las invitaciones enviadas. En la Casa de Cultura estaba todo preparado para inaugurar ‘Devoción’, una muestra fotográfica con la que Emilio León abriría el telón de la Semana Santa. Veintiuna instantáneas se ordenaban en las salas. Desde las hermandades que procesionan en la Semana Grande alcalareña, hasta las que lo hacen el Viernes de Dolores y el Sábado de Pasión. Pero en cuestión de horas, el pasado viernes 13 de marzo, tanto unas imágenes como otras –las estáticas de Emilio León, como las que se veneran en las iglesias–, quedaron confinadas a la sombra de los acontecimientos. Un mal menor entre tanto proyecto suspendido. Al menos, desde la perspectiva del autor de esas fotos, que no atiende a paréntesis. “Para mí, es Semana Santa cada día”, dice. Y como ejemplo remite a las instantáneas que sube a las redes sociales, ya sea o no Cuaresma. O las que ha querido compartir en 41500, para que no cese la ilusión. 

Mecánico sevillano, de 56 años, Emilio León es un apasionado de la fotografía y la Semana Santa desde su juventud. “Con mi primer sueldo, compré una cámara digital de carrete”, recuerda, y desde entonces no ha parado de incrementar su catálogo. En su ordenador, el número de archivos digitalizados asciende a cerca de 102.000 imágenes de temática cofrade. Más de la mitad de ellas realizadas en Alcalá, su pueblo de adopción desde hace doce años, a donde vino “buscando tranquilidad, para mejorar el tipo de vida”. Aquí ha descubierto “una Semana Santa que no tiene nada que envidiar a la de ningún otro lugar, ni siquiera a Sevilla”, y en la que encuentra más ventajas que inconvenientes como devoto de las lentes y los pasos. “Aquí hay menos bulla y más facilidad para desplazarse”. Tanto es así, que su móvil marcaba los veinte kilómetros caminados a diario, desde que asomó la cruz de guía en San Agustín el Domingo de Ramos de 2019. 

Hermano de la Esperanza de Triana, pero también de Jesús, el Santo Entierro, el Perdón, la Paz, la Pastora… “Y probablemente, me olvide de algunas”, advierte Emilio León, que se ha involucrado hasta la médula en el mundo cofrade de Alcalá. Sus fotos están presentes en bares como Baltanás, y no han faltado en la revista Escaparate o en casi ningún boletín de las hermandades, a las que cede imágenes de forma desinteresada. Eso sí, “siempre que se reconozca la autoría, cosa que no ha ocurrido en muchas ocasiones”. Incluso, esas fotos han inspirado carteles oficiales, como el de la Semana Santa de 2018, que firmó la pintora Nuria Barrera y cuyo primer plano, con la comitiva y el palio de la Virgen de la Esperanza, está tomado de uno de los trabajos de Emilio León. 

Doce años en Alcalá que le han servido para descubrir momentos únicos, como “el viacrucis de Jesús en Santiago, sin luz, que es imponente; la subida al Calvario, el revoleo de la bandera por la Judea… ” En ese tiempo, el objetivo de Emilio León ha corroborado la máxima que dice que la Semana Santa, a pesar de la repetición de los ritos, se renueva cada año. Sobre todo, “gracias a la gente, al ambiente que lo rodea, a los detalles”, acaso los aspectos que más seducen a Emilio León a la hora de capturar una escena. Los ojos de un nazareno, las manos de un capataz sobre el llamador, el ademán en una saeta… O bien, más allá de la Semana Santa, el paso de María Auxiliadora por la calle Mairena, donde se abre un balcón para que la imagen de la Virgen llegue al cuarto de una anciana que observa desde su cama. 

“En las fotos de Semana Santa también se ve la evolución de un pueblo, de los vecinos, de las calles…”, comenta este fotógrafo criado en el barrio de San Fernando, en Sevilla, frente al antiguo cuartel de Soria 9. Se inmortaliza una devoción, un sentimiento; pero también se deja para la historia un documento. “Hay momentos que no se repiten. Eso es lo que me fascina de la fotografía: que paras el tiempo y lo guardas para siempre”. Una sensación que ha crecido exponencialmente en los últimos años. “Antes salías con cinco o seis carretes de 24 para cubrir la Madrugá. Y eso es lo que había. Al terminarlos, vuelta a casa. Ahora, por suerte, no”, reconoce con satisfacción.

Pero no solo de Semana Santa “han vivido” las cámaras de Emilio León, quien admite sentirse atraído por “todos los géneros”. Ahí están, como botón de muestra, sus magníficas fotos del entorno de Oromana que visten las paredes del bar La Mina. Y ahí están también sus salidas junto a los compañeros de la Asociación Fotográfica Alcalareña (AFA), a la que pertenece. “Una familia impresionante, en la que aprendemos unos de otros”, apostilla.

Aunque, por encima de paisajes, no hay nada que se compare con el influjo que ejercen las imágenes sobre Emilio León. Tanto las estáticas como las que se veneran en la iglesias. ‘Devoción’ es el título del conjunto de fotografías que se iba a ver en el Museo de Alcalá desde el pasado 13 de marzo. También podría ser el título que mejor defina su vínculo con la fotografía y la Semana Santa. Con seguridad, ese proyecto se retome cuando todo vuelva a la normalidad. Mientras tanto, este fotógrafo ni abre ni cierra paréntesis. Simplemente inmortaliza instantes y los comparte. Para que no cese la ilusión. 

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José Romero

Periodista y guionista, coordinador de '41500 Revista digital de Alcalá'