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Escribir en andalûh: ¿una ridiculez o una necesidad?

 Escribir en andalûh: ¿una ridiculez o una necesidad?

Es posible, como casi todo lo que escribimos o hablamos, que el titular de este artículo sea una enorme exageración de esas que todos los días escuchamos muchas veces. Posiblemente no tengamos que elegir entre una y otra, seguramente esto no vaya a cambiar nada, ni vaya a suponer ningún cambio para nadie, pero quizás en lo que nos parecen los más mínimos cambios esté la clave para cambiarlo todo.

Esto de escribir en andaluz, cosa que muchos pueden llamar una modernidad, no tiene nada de nuevo. De hecho, Juan Ramón Jiménez, premio Nobel de Literatura en 1956, ya escribió bastantes textos en andaluz, entre ellas varios diálogos en Platero y yo, su obra más representativa. Pero es ahora, con un móvil con acceso a Internet todo el día en el bolsillo, cuando más andaluz estamos escribiendo, porque nadie puede negar que al escribir por Whatsapp no se escribe “pa” en lugar de “para” o “preparao” en vez de “preparado”. Ahora, además de poder escribir más o menos como hablamos, podemos hacerlo con unas reglas ortográficas bien estructuradas. Esto sucede desde que, en febrero de 2018, un grupo de lingüistas publicasen una propuesta para escribir el andaluz llamada EPA.

Sin la intención de entrar en muchos detalles sobre la propuesta, dejaré un enlace abajo para poder verla completa, si se pueden destacar o responder algunas preguntas que surgen casi inevitablemente cuando pensamos por primera vez en escribir en andaluz. ¿Cómo se va a escribir si no tiene nada que ver como hablo yo (alcalareño) a como habla un almeriense? Yo seseo y mi amigo de Utrera cecea… ¿Cómo se va a escribir igual? Bien, todas esas preguntas están resueltas en la propuesta, y ahondando solo un poco en ella nos encontramos con algunas cosas muy curiosas, pero que a poco que se estudian y comprenden resultan muy útiles y muy características de nuestra forma de hablar.

En primer lugar el uso de la “ç”, esta letra que nos es familiar principalmente por el catalán resulta que es una letra muy común en las lenguas romances (francés, castellano antiguo, portugués…), y en el caso de la propuesta EPA es una especie de comodín, para usarlo como una “s”, una “z”, una “h”, según si la persona sesea, cecea o hehea (muy común en pueblos cercanos al nuestro, como Arahal). O bien, si la persona distingue entre “s” y “z”, como también ocurre en parte de Andalucía, esta cedilla (“ç”) te la da la opción de leer según tu forma de pronunciar. Otra particularidad notable de la propuesta es las aspiraciones de los plurales y las palabras acabadas en “s”, para darle solución a esto se utiliza el “sombrerito” que ya hemos visto (^). De este modo, en lugar de caracoles (con esa “s” final que jamás pronunciaríamos), se escribiría “caracolê”, siendo muchísimo más representativa para nosotros esa manera de escribirlo. Esta forma también es utilizada para los hablantes orientales de Andalucía, que, en lugar de aspirar al final de la palabras, abren las diferentes vocales, aunando así las diferentes formas de hablar según los sitios de Andalucía.

Puestos en contexto sobre la propuesta, a las que le han llovido los palos desde casi todos los frentes, solo queda volver a la pregunta del principio: ¿es ridículo utilizarla? Lo cierto es que la novedad, y especialmente en algo tan sumamente inamovible como es la escritura, es algo que siempre genera mucha controversia. Pero en estos tiempos, en los que casi todas las semanas tenemos que ver como alguien desde Madrid, y a veces desde la misma Andalucía, nos insulta, maltrata y ridiculiza por nuestra forma de expresarnos (véanse los ejemplos, muy recientes, de las críticas a la ministra Montero, por hablar en andaluz, o la pregunta a nuestro paisano Roberto Leal de si va a tener que suavizar su andaluz para presentar un nuevo programa), parece casi inevitable defender y prestigiar lo nuestro. Pareciese que esas casi eternas etiquetas que, desde el resto de España, tenemos que llevar puestas siempre los andaluces no fueran a terminarse nunca. Aquí somos los más vagos, los más incultos y los más ignorantes del territorio, pero, aun sabiendo que no lo somos, ¿cuándo vamos a empezar a valorar lo nuestro, a sentirnos orgullosos, y no ridículos de expresarnos en nuestra lengua? ¿Y si además de esto podemos empezar a prestigiar nuestra forma de hablar escribiéndola?

Para terminar, me gustaría dejaros un pequeño fragmento de un pasodoble de carnaval escrito en andalû EPA, que estoy seguro que podréis comprender todos perfectamente.

Çerá er día de mañana cuando bean que nuêttro açento êh una erençia, un teçoro, un legao, un çentimiento.
Pasodoble El día de mañana – Comparsa Los del piso de abajo – Jesús Bienvenido

Propuesta EPA completa en este enlace.

En esta web también se pueden encontrar múltiples herramientas para comenzar a escribir en andalûh: https://andaluh.es/

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Moisés Gallego

Andalucista, técnico superior en sistemas telemáticos e informáticos, con curiosidad en casi todo y conocimientos de casi nada.