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José Fernando Sánchez: liberación e impulso a través de la acuarela

 José Fernando Sánchez: liberación e impulso a través de la acuarela

Tiempo de introspección, tiempo para recuperar proyectos aparcados. O para intensificarlos. Los días de confinamiento están sirviendo a José Fernando Sánchez (Sevilla, 1966) para retomar el pulso constante a las artes plásticas y, en concreto, a las acuarelas, en las que ha encontrado “una válvula de escape fenomenal” ante tantas horas de encierro. Lo que antes era esporádico, ahora se ha convertido en desafío diario. Y además, con eco, es decir, con respuesta por parte de un público –desconocido, en buena parte– que accede a sus obras ya no de la forma tradicional, acudiendo a una galería, sino visualizando y compartiendo a través de las redes sociales.

Creativo y diseñador gráfico desde hace más de veinte años, José Fernando Sánchez fue uno de los fundadores de la empresa alcalareña Textura. Ahora dirige su propio estudio. Precisamente, el volumen de trabajo ligado al diseño, como reconoce, le alejó de la pintura. “Yo siempre había pintado en acrílico y había hecho serigrafía”, señala. Pero no fue hasta hace seis años cuando, por pura inventiva, volvió con más entusiasmo a los pinceles para descubrir la acuarela. “Una de mis hijas me pidió que hiciera alguna obra para un viaje a Polonia, estaba recaudando fondos. Y, en este caso, quise probar con acuarela, que es una técnica rápida de trabajo. Desde ese momento me enamoré de la acuarela. Nunca la había utilizado de manera profesional”, confiesa.

Aquella petición tuvo continuidad, hasta el grado de que, en 2019, José Fernando Sánchez presentó su primera exposición individual de acuarela en la Casa de la Cultura. Bajo el título de ‘Los colores del agua’, se mostraban 33 obras que remitían a la impronta liberadora de la acuarela, al carácter “espontáneo, impulsivo, incluso a veces caótico” de una técnica que coincide con la propia personalidad del autor. “En la acuarela tú pones una parte y el agua y el pigmento ponen la otra. Te enfrentas a tu idea y a lo que el agua te va proponiendo, y al final llegas a una especie de acuerdo. Quizás por eso me enganchó. No se trata de reproducir algo, no tienes el control completo sobre la obra, lo que pones en el cuadro va sí o sí, y tienes muy pocas posibilidades de rectificación. Te sorprende muchas veces: tú propones y el resultado se dispone según el agua y el pigmento”, apunta Sánchez.

Ahora, durante la cuarenta, José Fernando Sánchez ha aumentado su producción. “Desde que empezó la reclusión, habré pintado unas doce obras. Eso para mí puede ser el trabajo de seis meses en una época normal de trabajo”. En ese incremento influyeron, como es lógico, las horas de confinamiento y soledad, “la nueva dimensión que ha cobrado el tiempo”, pero también una rutina que ha comenzado de la mano de una acuarelista profesional, la gaditana Berta Llonch, a la que conoció virtualmente a través de las redes sociales. “Esta artista se planteó hacer un reto diario, que es el ‘mariposario’. Cada tarde, a las cuatro, pinta una mariposa o un insecto, y lo retransmite en directo por Instagram para que la gente vea cómo lo hace, aprenda y la acompañe en este trabajo desde sus casas”.

José Fernando Sánchez admite que conectó rápidamente con el estilo de Berta Llonch, y sobre todo con sus elementos marinos, que también a él le apasionan, como demuestra su serie de medusas, que le atraen por la plasticidad y el color. La iniciativa de Llonch, que comenzó sin mucha pretensión, ha alcanzado ya más de 16.000 seguidores en todo el mundo. Y en el caso de José Fernando Sánchez ha espoleado su creatividad con “una rutina diaria que viene estupenda, que marca un hito en el día”, que le permite conocer y explorar el trabajo de otras personas con las que surge “un fenómeno sinérgico brutal, un vínculo intangible en torno a una cosa tan sencilla como pintar una acuarela”. Y de paso, si esa actividad le reporta unas ventas y unos beneficios, como le ha ocurrido en los últimos días, “mejor”. “Aunque apenas sea para comprar nuevo material”, dice entre risas. Material para acuarelas que, dada la demanda y al verse desbordadas las tiendas especializadas, “tarda en llegar a casa unos quince días, cuando antes podías tener tu pedido en dos”.

Apasionado de animales, plantas, flores y árboles solitarios, por los que siente “una pequeña fijación”, José Fernando Sánchez comenta que el “noventa por ciento de su inspiración la encuentra en la naturaleza”. Ocasionalmente y animado por su amigo, el pintor Jesús Alcarazo, ha trabajado también al natural en el entorno de Oromana, instalado con su caballete, pero sin una intención realista, al menos desde la óptica tradicional de la escuela paisajística. “Prefiero paisajes más etéreos, figurativos. Para plasmar bien el realismo hace falta mucha técnica, y además siempre he pensado que para pintar realista está la fotografía, campo en el que hay verdaderos artistas”.

Sin descuidar los encargos de su estudio, uno de los propósitos inmediatos de José Fernando Sánchez es el de combinar proyectos en una nueva página web (www.fernandosanchezestudio.es), donde va a recopilar tanto los trabajos como diseñador gráfico como las acuarelas. Ámbitos que vincula, en cierto modo, a pesar de tener finalidades distintas. “El objeto es diferente: un cuadro es un fin en sí mismo, mientras que el diseño es un vehículo, un elemento de comunicación”, aclara. Sin olvidar que “trabajo en lo que me gusta, y en las artes plásticas encuentro algo mucho más liberador”. Liberación e impulso para los días de confinamiento y lienzo en blanco, y no solo para ellos, que se plasman a través de acuarelas.

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José Romero

Periodista y guionista, coordinador de '41500 Revista digital de Alcalá'