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Peleas por un trozo de pan

 Peleas por un trozo de pan

En estos días he venido siguiendo en grupos locales de Facebook el revuelo creado por la noticia de que los futuros receptores del Ingreso Mínimo Vital tendrían que realizar trabajos sociales para compensar. Los comentarios de la mayoría de las personas aprobaban la medida. A mí personalmente me causa pena y dolor físico, real, ver algunos comentarios despectivos de personas que imagino que no estarán nadando en la abundancia (o sí, quién sabe), hacia otras personas de parecida condición que se tienen que ver en la necesidad. Supongo que será por la idea que nos han inculcado de que si gano 1.500 euros o 2.000 soy “clase media”, y a mucha gente el creerse o verse como superiores (económicamente hablando, claro), a otros les hace tener las miras muy cortas y la mente muy estrecha.

No voy a entrar en la certeza o no de la noticia, dado que no he encontrado ninguna otra referencia a este tema en otro medio de comunicación importante. Lo único que es preocupante es la motivación de las personas a que no se de nada “gratis”, y menos si es dinero. Pero es que si la noticia fuera cierta, sería cuanto menos una locura desde el punto de vista de un ciudadano que simplemente ha leído el texto y aplica el sentido común, sin ser abogado ni nada.

En caso de que fuera cierto que se va a pedir a los receptores de dicho ingreso un trabajo compensatorio comunitario, nos encontramos con varios problemas que acarrearía y que mis vecinos, entre tanto grito y exabrupto, no se han parado a pensar:

1.- El estado se convertiría en una empresa de trabajo temporal, dado que haces un trabajo y te paga por ello. El ingreso mínimo perdería así la condición de ser una ayuda o subvención y se convertiría pura y llanamente en un trabajo o empleo de pocas horas y por lo tanto mal pagado. ¿Realmente el estado debe servir para esto? ¿Queremos que el estado sea otro interventor más en la explotación laboral y social?

Es el estado el que debe crear las condiciones económicas y sociales para que haya empleo estable y de calidad para todos. Ese es el razonamiento democrático que se aplica en otros países avanzados de Europa y tienen muchas más rentas sociales que nosotros. El ingreso mínimo vital sólo sería una compensación por no conseguirlo, desde mi punto de vista un proyecto chapucero, pero al menos un atisbo de asumir su fracaso como proveedor de empleo y vida digna.

Podemos enfrentarnos a un primer problema para que sea eficaz. Imaginemos que a una familia le toca recibir 500 euros y eso corresponde a dos horas al día; si esa persona ya tiene un empleo en precario, posiblemente ni lo pueda realizar dado que posiblemente trabaje con contrato a media jornada, pero su jornada real sea 10 horas por 800 euros, en la hostelería, algo que como todos sabemos es muy común. Esta persona no podría aceptar este segundo empleo por falta de tiempo.

2.- Dice además la noticia que estos trabajos comunitarios serán gestionados por ayuntamientos y asociaciones sin ánimo de lucro con los que habrá de establecerse conciertos para que lo gestionen. Bueno, yo que soy ciudadano alcalareño, ya me imagino a algunos a la puerta del Ayuntamiento para que el amigo le dé el empleo precario. De esta forma, ayuntamientos y ONGs se convertirían en distribuidores de trabajo, pero ¿con qué filtro? ¿Contratarán a quién el estado ordene o serán ellos quienes decidirán? La diferencia entre lo uno y lo otro es que realmente llegue a quién lo necesite o que llegue a otros estómagos agradecidos para continuar engordando la red clientelar. La duda es razonable.

3.- La noticia también explica que estos trabajos serán sin relación laboral con el estado, o sea, sin contrato. ¿Pero estamos locos? Me va a llamar a trabajar dos horas al día, o tres o las que sean, por 300 euros al mes (o los que sean), sin contrato; por lo cual no voy a cotizar esas horas, por lo que no podré ponerlas en mi currículo, ni pedir luego el desempleo. ¡Bravo! ¿Qué tendría que decir inspección de trabajo ante esto? Aún no puedo creerme que los técnicos de la Unión Europea hagan estas cosas.

4.- Del punto 3 se deduce otra cuestión interesante. Si yo trabajando para el estado sin contrato, tengo un accidente, ¿quién me compensa? Explica la noticia que algunos de los trabajos pueden ser de jardinería o reforestación (ojalá fuera cierto que se reforesta). Pero ¿y si se me cae un árbol encima y me parte las piernas? ¿Quién me paga la baja? Y si me queda una minusvalía, ¿quién se hace cargo? Otra locura.

Como pueden comprobar, el sinsentido es mayúsculo, pero ahí estaban mis vecinos utilizando expresiones tales como: “El que quiera algo que trabaje” o “basta de vagos”. ¿Habrán pensado mis vecinos en esto que les comento? Es más, ¿cuántos habrán leído la noticia entera? Ni siquiera pido que la lean con sentido crítico, solo que la lean, por favor.

Pero ya puestos a pedir, les pediría que tengan más empatía con su hermano/a, hijo o primo, amigo, vecino o compañero de trabajo, que tal vez haya pedido el Ingreso Mínimo Vital en silencio, porque le da vergüenza que sepan que la necesita para llegar a fin de mes. Y usted, ahí en las redes, acusándolo de vago y vividor.

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José Carlos Crespo

Andaluz de nacimiento y de conciencia. Licenciado en Historia del Arte. Empleado en muchas cosas y, sobre todo, activista.