Comercio Local

Petición de sistemas de control de emisiones contaminantes

 Petición de sistemas de control de emisiones contaminantes

La solicitud de puntos de control de emisiones se ha hecho para barrios como la Venta la Liebre

El pasado 2 de marzo conocimos la petición que la ‘Plataforma contra la incineración de basuras en Los Alcores’ le hizo a nuestro Ayuntamiento, solicitando un punto de control de partículas contaminantes para Alcalá de Guadaíra, así como la contratación de un servicio homologado que controle la calidad del aire. Estos puntos se deben situar en la Venta de la Liebre, un barrio muy dañado ambientalmente por su situación entre grandes fábricas. Aunque este tema es competencia de la Junta de Andalucía, es el Ayuntamiento quien debe iniciar los trámites y por eso a él se dirige la plataforma. Esto es algo que, en un consistorio con un poquito de sentido común, debería estar instalado desde hace mucho tiempo, sobre todo teniendo en cuenta los polígonos industriales que tiene Alcalá y las quejas constantes de algunos vecinos por episodios de contaminación.

También debemos tener en cuenta que, por desgracia, vivimos en una zona con la menor esperanza de vida de todo el estado, o la especial incidencia de ciertos tipos de cáncer en nuestro territorio. Ya sabemos que la dieta, los hábitos de vida, etcétera, son causa de algunos tipos de cáncer, pero también que en todos los estudios se da la contaminación como un factor importante. También conocemos la influencia de la pobreza en la menor esperanza de vida, pero todo ello no es óbice para pensar que el cáncer sea un problema social de salud, sobre todo cuando se da a edades tempranas.

Sin embargo, como ocurre con otros problemas, las campañas de prevención y concienciación van siempre dirigidas a los consumidores y la ciudadanía en general para que cuiden sus hábitos. Así se transmite la idea de que la culpa del cáncer es individual cuando es más bien colectiva. ¿Qué pasa pues con la contaminación? ¿Es acaso un castigo divino que debemos asumir? Es evidente que no vemos campañas publicitarias que digan: “Señores empresarios de… contaminen ustedes menos”. Esto significaría que conocemos lo que contamina cada empresa y las consecuencias de esa contaminación, una utopía en nuestros días. Tampoco vemos campañas publicitarias por parte de la administración que digan: “Señor político de… haga usted una ley que favorezca la descontaminación ambiental”. Ambas demandas nos toca hacerlas a la ciudadanía consciente del problema, y en muchas ocasiones nos encontramos con las trabas de los gobiernos, de quienes deberían mirar por el bien común. Las otras, las trabas de las empresas contaminantes las asumimos, así como sus amenazas, juego sucio y conducta pseudomafiosa.

En un término municipal como Alcalá de Guadaíra, con una gran concentración de empresas, y algunas de ellas productoras de materias y sustancias, es necesario controlar la emisión de sustancias químicas al aire, mirando, sobre todo, por la salud de los alcalareños. Debemos conocer qué partículas se emiten, en qué cantidad y dónde se emiten, para poder realizar planes municipales de gestión urbanística y planes de gestión médica. Sobre todo, es importante conocer la emisión de partículas PM 2,5, que al ser muy pequeñas, pueden entrar en nuestro cuerpo con mayor facilidad.

La lucha iniciada hace tiempo por parte de la cementera de Alcalá queriendo incinerar (quemar) más de 290.000 toneladas de basuras de todo tipo, sin tener en cuenta su situación al ladito de nuestro pueblo, también requiere del control público de las emisiones de esta empresa, dado que por más que se asegure que se instalarán los mejores filtros, no dejamos de ver actualmente escapes de polvo y humo. La coalición formada en el Ayuntamiento entre Ciudadanos y PSOE no nos hace tener muchas expectativas en solicitar la instalación de los sistemas de medición, dado que Ciudadanos se ha mostrado abiertamente a favor de la incineración de basuras y el PSOE solo actúa a favor del principio de prudencia  y contra la incineración cuando la sociedad se moviliza. Lo lógico es pensar que si tan seguro se está de la eficiencia de las medidas actuales de seguridad que tienen estas empresas para evitar fugas y escapes, sea fácil la instalación de estos controles y cuente con el apoyo de todos los grupos, aunque lo dudamos. Esperemos equivocarnos en esta ocasión.

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José Carlos Crespo

Andaluz de nacimiento y de conciencia. Licenciado en Historia del Arte. Empleado en muchas cosas y, sobre todo, activista.