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Rocío, la vuelta

 Rocío, la vuelta

Ja-Gcordero@hotmail.com

En estos días, en esta semana, la Hermandad del Rocío hubiera vuelto de su romería, de su caminar por las blancas arenas, y el Bendito Simpecado se hubiera depositado en su casa, la parroquia de San Agustín, a la espera de una nueva romería. Pero ya todos sabemos, que este año no será como siempre: el Rocío 2020 será diferente a los otros, pero sí se vivirá entre sus hermanos y devotos, porque, al fin y al cabo, la fe rociera no se apaga por los obstáculos de la vida.

En este artículo vuelvo a rememorar momentos pasados, gracias a las fotografías de José Antonio García Cordero, y en este caso nos vamos en el túnel del tiempo hacia el año 1984. Fue aquel año la primera salida de la primorosa carreta de plata del Taller de Orfebrería Villarreal, tirada por bueyes y costeada con mucho sacrificio por sus rocieros. Además, el principal estreno era ser hermandad filial, la número 64; hecho que se ratificó, por una parte el 23 de noviembre de 1983, como hermandad en la Archidiócesis de Sevilla, y varios días más tarde por la Hermandad Matriz.

Empezamos con esta primera fotografía donde el cohetero posa orgulloso con su abundante pirotecnia que anuncia el paso de la comitiva a la entrada del puente. Al fondo, la carreta atravesando una puerta simbólica de nuestra ciudad, adornada por la impresionante higuera, para pisar por primera vez nuestro añejo puente y así alcanzar la otra orilla alcalareña. Numeroso público asiste al histórico momento y también es partícipe posando para el fotógrafo. El entorno ha cambiado ostensiblemente, pues a la izquierda se ve la entrada del desaparecido almacén de aceitunas de los Gutiérrez, y en el horizonte las almenas de nuestro castillo. Sobresalen las casas-palacios de Villa San José, actual Escuela Oficial de Idiomas y la Casa de los Ybarra, actualmente y desgraciadamente deshabitada.

En esta segunda fotografía, verdadero retrato del costumbrismo sevillano, vemos en primer plano a dos mujeres posando en dos momentos vitales distintos: la primera, toda una vida reflejada en su cara, y la otra expectante de lo que le deparará. Le rodea una gran algarabía, pues la novedad es importante en nuestra ciudad, ya que es la primera vez que pasea una hermandad rociera con todos sus “avíos”. El momento es captado al final de nuestro famoso puente donde, se pueden ver sus viejas farolas.

Puro ambiente rociero, se podría titular este hermoso testimonio gráfico. Los principales actores son las dos personas que están bailando sevillanas, el carretero ‘Tapín’ y ‘Coqui’ Calderón, componente del coro de la hermandad, uno de los pilares de la misma y que llegaron a grabar tres discos de misas rocieras y sevillanas con la famosa discográfica Pasarela. Rodeando están otros componentes del coro, con sus cantes, palmas y guitarras; y los dos bueyes que portan en su cornamenta los característicos frontiles. El lugar es la otra orilla de nuestro río Guadaíra y al comienzo de la carretera a Dos Hermanas. Al fondo, la desaparecida Venta La Cordobesa, con el rótulo indicando el próximo destino de la ciudad nazarena. También es digna de observar la estrechez de la mencionada carretera con hileras de casas a ambos lados y muy próximas a la vía.

Cerramos con esta fotografía donde se ve la carreta con el Bendito Simpecado denominado “Azul y Plata” por los colores y el material con el que fue confeccionado, que es anterior al actual bendecido el 1 de abril de 1989. La carreta no lleva sus característicos panes en sus varales sino espigas, pues no es hasta 1985 cuando son ideados y portados. Tampoco lleva los candelabros de guardabrisas, que los cederá la hermandad de La Borriquita en la romería de 1986. Las jarras que lleva fueron cedidas por la Hermandad de la Amargura hasta el año 1986. Los romeros van por la primera parte del camino de La Retama, a la altura del actual barrio de La Nocla. Al fondo, la fortificación alcalareña, que meses después celebrará su feria de agosto, y la inconfundible silueta de la parroquia de Santiago

Y así, nos trasladamos hasta el miércoles por la noche, cuando la parroquia del cerro de San Agustín de Hipona vuelve a albergar el Bendito Simpecado. Volamos de nuevo al 3 de junio de este año 2020, donde hubiera llegado con el polvo, el viento, los rezos, las plegarias, los avemarías y los caminos engarzados en las entrañas de la hermandad rociera, con las miras puestas en la Romería del 2021

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Alberto M. Falcón Olías

Podólogo, enfermero y profesor alcalareño