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Ruta por los caminos de Maestre a la hacienda de Zafra

 Ruta por los caminos de Maestre a la hacienda de Zafra

Vista de la hacienda de Zafra / Fotos: Antonio y Francisco Gavira

La ruta propuesta es de nueve kilómetros, y el tiempo estimado para realizarla de tres horas contando con las paradas. No presenta ninguna dificultad, salvo para aquellas personas que no están acostumbradas a andar. Recomendamos hacerla en los días claros para poder disfrutar de las vistas desde el alcor.

El punto de salida lo hemos situado al final de la avenida de Portugal, en el aparcamiento que hay junto a un área recreativa infantil. Allí, un panel informativo, situado al lado de unos eucaliptos, describe el camino de Maestre, la flora y la fauna que es posible encontrar.[i]

Panel explicativo del camino de Maestre, situado junto al aparcamiento

El camino de Maestre es uno de los más transitados de nuestra localidad, aunque aún por descubrir; allí estuvo emplazado un campamento de prisioneros republicanos.

Hoy, los caminos, sin perder su función histórica, que consistía en comunicar poblaciones, haciendas, cortijos, ranchos, ganados y mercancías, desempeñan un papel imprescindible para mantenernos conectados con el medio natural, cultural e histórico, como seguidamente veremos.

Los primeros seiscientos metros se encuentran asfaltados, aunque en muy mal estado. Muy pronto aparecerá, a nuestra izquierda, la hacienda de Oromana, seguida del cortijo de Olivera y, entre ambos, un camino que, si lo tomásemos, nos conduciría al llamado “Rincón de Alcalá” [ii]. Hemos dejado atrás las instalaciones del club de tenis, las ruinas del camping Oromana, una zona de pastos, semiarbolada, hasta que hemos llegado a unas huertas de naranjos poco cuidados, donde nos sale un camino a la derecha [iii]. Nosotros continuaremos de frente.

Hacienda de Oromana
Cortijo de Olivera
Camino de Maestre, llegada al cortijo

Doscientos cincuenta metros antes de llegar al cortijo de Maestre, el camino aparece flanqueado por almeces, algarrobos, retamas, pitas, olmos y chumberas, otorgándole una de sus mejores estampas.

Cuando lleguemos al cortijo, justo en la entrada, una fuente es la encargada de saciar la sed y refrescar al caminante y a los cada vez más numerosos ciclistas.

Cortijo de Mestre

La situación del cortijo, sobre el alcor, a unos 80 metros sobre el nivel del mar, le permite dominar la vega del Guadairilla y el Guadaíra hasta la sierra de Esparteros, en Morón de la Frontera, el pico de El Terril e incluso, en los días claros, la Sierra de Las Nieves.

Panorámica desde el alcor en Maestre

El edificio principal tiene la entrada orientada al suroeste, dando acceso a un patio empedrado con pozo alrededor, del cual se disponen las distintas dependencias. El cortijo parece ser que se erigió sobre, o junto a, los restos de una villa romana, de la cual quedarían pocos vestigios, destacando una galería para el abastecimiento de aguas.

En cuanto a los actuales propietarios, se trata de una familia que remonta su origen en Alcalá “a un noble belga, procedente de Brujas, apellidado Meester, hijo de Taussaints Meester, natural de Flandes, y de doña Magdalenat Aernout, que, al naturalizarse español, castellanizó su apellido pasando a llamarse Diego Maestre Aernout, que compró la finca La Lucenilla en 1694, conocida hoy como cortijo de Maestre. Esta finca fue heredada sucesivamente por sus descendientes hasta el día de hoy” [iv]. También adquiriría El Toruñuelo y Balóbrego.[v]

Una vez dejemos el cortijo, el camino comienza a descender el alcor [vi]. A unos quinientos metros, a nuestra izquierda, veremos un edificio en ruinas que estuvo dedicado a boyeriza; los animales que operaban en la finca antes de su mecanización. Inmediatamente llegaremos al arroyo de Guadairilla, que lo tomaremos a la derecha.

Descenso al arroyo del Guadairilla
Boyeriza, con el cortijo de Maestre al fondo

Este arroyo ofrece un magnífico bosque de galería; un túnel vegetal de gran belleza y frescura, cuajado de olmos, espinos majuelos, algunos álamos y eucaliptos. Si te fijas bien, encontrarás la entrada a una pequeña y mágica isla abrazada por el arroyo.

Continuando junto al arroyo de Guadairilla y luego a un arroyuelo, llegaremos al camino conocido como Cuesta Carretilla [vii], que lo atravesaremos para continuar de frente, durante un kilómetro cuatrocientos metros. Al tratarse de un camino particular, debemos contar con el permiso de la propiedad. Desde esta posición, al contemplar el perfil del alcor y la hacienda de San José de Buena Vista o Zafra, nos reafirma, una vez más, la belleza paisajística de la cornisa de Los Alcores y la necesidad de su preservación.[viii]

Arroyo de Guadairilla
Hacienda de San José de Buena Vista o Zafra, desde el camino particular

Durante el invierno, junto al camino, podemos ver algún narciso blanco (Narcissus papyraceus), algunas setas y abundante de jaramagos (Sinapis Alba). Por lo demás, tierra que espera ser sembrada o en la que ya despuntan los trigales.

Narciso blanco silvestre
Setas entre trigales

Cuando lleguemos al final, cogeremos a la derecha. Estamos en el camino de Benagila. En este tramo, tenemos a nuestra izquierda tierra calma y a la derecha una gavia. En los primeros trescientos metros, seguida de un padrón donde sobrevive algún viejo olivo, algunas palmas cuajadas de esparragueras, chumberas bombardeadas por la cochinita y algunas pitas, de las que fueron utilizadas hasta los años sesenta como casitas para las tomateras de secano que abundaban en nuestro término municipal. El seto se prolonga con una importante masa de pinos y lentiscos, que se han plantado entorno a la hacienda; un buen ejemplo a seguir en la cornisa de Los Alcores. A la izquierda, un cerrado donde, a veces, es posible encontrarnos con vacas y caballos sueltos o con sus jinetes.

Ganado vacuno junto a Zafra

En los años veinte del siglo XIX, la hacienda de Zafra estuvo muy relacionada con la escritora Cecilia Böhl de Faber, más conocida por su seudónimo, Fernán Caballero [ix]. La finca pertenecía a su segundo marido, Francisco Ruiz del Arco, marqués de Arco Hermoso. Con toda seguridad, fue un lugar inspirador para su trabajo literario y el lugar donde estuvo hospedado, por invitación suya, Washington Irving, antes de su famoso viaje a Granada. La hacienda sería adquirida por los Maestre a mediados del siglo XIX.

Hacienda de Zafra
“El marques de Arco Hermoso y su familia”, pintura de Antonio Cabral Bejarano, en la que se distingue la hacienda de Zafra al fondo. Colección Particular

Así, llegaremos hasta el camino de Los Molinos, según el mapa topográfico y parcelario de 1944, que tomaremos a la derecha, hoy asfaltado hasta el hotel de La Boticaria.

Camino de Los Molinos, junto a La Boticaria

El inmenso hotel de La Boticaria y sus posesiones han ocupado más de ochenta hectáreas del alcor. No ha estado libre de polémica, ya que sus inicios estuvieron asociados a la construcción de un campo de golf, en plena cornisa, que no prosperó.[x]

En este tramo, dejaremos atrás un abrevadero, junto a un eucaliptal venido a menos por la enfermedad que padecen la mayoría de los eucaliptales de la zona y las cortas incontroladas. Así, llegaremos al cruce con el camino de Cuesta Carretilla, que tomaremos a la izquierda.

Camino de Cuesta Carretilla, de regreso a Alcalá

Enfilamos el último tramo de la ruta, el menos atractivo. En el inicio, un padrón repleto de pitas y retamas le proporcionan un punto natural al entorno. Más adelante, un pequeño pero interesante pinar, muy frecuentado los fines de semana, dará paso a uno de los desaguisados urbanísticos más emblemáticos de nuestro término municipal, donde se mezclan los efectos de la especulación, la extracción de albero, los basureros incontrolados y los tiros de escopeta que interrumpen la tranquilidad de los paseantes, los vecinos y la fauna.

El Club de Tenis Oromana y las instalaciones de Paz y Bien serán las últimas referencias, antes de llegar al aparcamiento donde comenzamos nuestra ruta.

Mapa de la ruta: Francisco Gavira

[i] El panel debería actualizar la información que facilita. Por ejemplo, el camping Oromana no existe desde hace años, y colocarse en un punto donde se pudiese leer con facilidad.

[ii] Esta es la alternativa al camino de Oromana que pasaba por la puerta de la hacienda y que terminaba en el molino Hundido o del Rincón. Hoy no es posible llegar allí por dicho camino, pero sí al Rincón de Alcalá y a las Aceñas.

[iii] A la derecha sale un camino que no debemos tomar, es el de Los Molinos a Los Palacios III.

[iv] Leopoldo de Trazegnies Granda: La hacienda de Cecilia. En Los Alcores. Crónicas visueñas. Ediciones Grafein. Barcelona, 2009.

[v] Sus descendientes irían agrandando el mayorazgo con nuevas adquisiciones de tierras, entre ellas la hacienda de San José de Buena Vista o Zafra.

[vi] Perpendicular a la entrada al cortijo de Maestre sale un camino que no debemos tomar.

[vii] Una buena parte de la vegetación que podemos ver en este punto es fruto de una plantación promovida por el grupo ecologista Alwadi-ira: álamos, lentiscos, acebuches, tarajes, espinos…

[viii] Calificada como paisaje sobresaliente en el Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Sevilla (Potaus), aunque permanentemente amenazada.

[ix] Leopoldo de Trazegnies Granda dice que “Cecilia Böhl de Faber, en sus largas estancias en la hacienda de Zafra, en la década de los años de 1820, menciona en varias ocasiones a sus amigos los Maestres, que vivían en un cortijo muy próximo a su hacienda”. La hacienda de Cecilia, en Los Alcores Crónicas Visueñas. Ediciones Grafein. Barcelona, 2009

[x] Campo de golf de 18 hoyos, para el que se pretendía captar el agua de un importante número de pozos de la zona.

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Francisco Gavira

Miembro de la Sociedad Ecologista Alwadi-Ira desde 1995, ha participado en la puesta en marcha de la Plataforma en defensa de Los Alcores y en la creación de la Plataforma contra la incineración de residuos en Los Alcores. Graduado social, actualmente desempeña su trabajo en el Instituto Andaluz de Prevención de Riesgos Laborales. En este blog, Francisco Gavira retoma uno de los principales proyectos de su hermano Antonio, quien sembró la semilla de la divulgación de la riqueza natural y patrimonial de Alcalá a través del senderismo.