Comercio Local

Ya vienen los Reyes Magos

 Ya vienen los Reyes Magos

Fotos del artículo: José Antonio García Cordero

– ¡Mamá, aligera, que vamos a llegar tarde!

– ¡Tranquilo, que vamos muy bien de tiempo, vamos de sobra!

– ¡Qué no, que tenemos que irnos ya! Además, esta noche no he dormido nada, súper nervioso de que llegara ya el día!

Esta conversación del día 5 de enero de 1990 era el preludio de unos de los más hermosos días que he vivido y que recuerdo nítidamente. Era la primera vez que me vestía en la Cabalgata de los Reyes Magos de Alcalá y quería disfrutarlo lo más pronto posible. Sabedor de que mi madre lo tenía todo organizado –vestido, caramelos, algo de comida, etcétera–, yo quería irme ya para la sede de la Cabalgata, en la calle Barcelona, para subirme a la carroza de ese año, dedicada al Nacimiento.

Pero la historia empieza algo antes, en el mes de noviembre aproximadamente, cuando fuimos a hacer la respectiva cola en la calle Alcalá y Orti, para que me dieran el boceto del traje, que ya por entonces diseñaba Isidoro Villalba. Me tocó ser paje en la carroza del Nacimiento, y estaba muy contento. A partir de ahí comenzaba la gran ilusión. Por supuesto que el traje se haría en la casa familiar de mis tías-abuelas en la calle Gandul –el matriarcado, como yo lo llamo–. Ya había mucha tradición, pues sería uno de los últimos vestidos en ser confeccionados en el seno familiar, ya que antes se habían confeccionado trajes para mis primas mayores y mi hermana, tanto para la Cabalgata, como para las galas de la Virgen del Águila. ¡Cuántas pruebas del traje! Que si corto, que si largo, que si muy arrugado, que si ese dobladillo, que las cintas son por aquí o que son por allá…

Pero todo llega, y a las 15.00 horas ya estaba vestido, haciendo la fotografía de rigor en la azotea de la casa de mis padres, para tener más luz.

Paralelamente, sus majestades los Reyes Magos eran acicalados en La Taurina por la gran familia Cabalgatera.

El gran artífice de la magia y la decoración, Pepe Corzo, daba los últimos retoques al rey Baltasar, que, en la edición de 1985, encarnaba Claudio Moreno Molina
Unos años más tarde, en 1988, Concha Gutiérrez, junto a Isidoro Villalba y en presencia de Pepe Pineda, colocaba la longa y canosa barba del rey Melchor a Matías Casado

Después de estar sus majestades listos, dispuestos y apuestos, les tocaba su ronda de visitas, que, por aquellos años, era algo distinta a la actual, al recorrer la guardería de San Rafael en la plaza de San Mateo, la residencias de ancianos y, siempre, el convento de las Clarisas.

En 1986, el rey Melchor, Isidoro Pineda Casado, en la desaparecida guardería San Rafael
Las hermanas clarisas posan en el convento junto a los reyes Melchor (Isidoro Pineda), Gaspar (Antonio Troncoso de Arce) y Baltasar (Antonio Sánchez Ordóñez) en 1986
Nueva imagen de 1986, en la que los Reyes visitan la desaparecida residencia de La Milagrosa, sita en la calle Sor Emilia

Por fin, llegamos a la calle Barcelona, a la carpintería Rodrado; y al entrar en la sede de la Cabalgata y ver en aquella explanada a tantas carrozas creía que estaba en Disneylandia o, para ser más exactos, mejor que en el parque temático. Oropeles, espumillón, burros, pajes, flores andantes, castillos mágicos, hadas, enanitos, un sinfín de creatividad… Y yo era uno de los participantes de aquella maravilla.

A las 17.00 horas, salía la comitiva, y la mía era la segunda carroza detrás de la Estrella de la Ilusión, que en 1990, lo fue María del Carmen Benítez Oliveros. El recorrido era muy extenso. Pasé por calles que no había visto antes, y cuando llegamos al centro histórico ya casi no me quedaban caramelos. ¡Vaya disgusto! No supe administrarme bien. Menos mal que uno de mis compañeros me dejó varios puñados de la dulce golosina.

Ver a tanta gente junta y gritándote es algo para recordarlo toda la vida. La calle San Sebastián, Mairena, Herreros… Poder ver en la parada técnica que, por entonces, se hacía alrededor de la plaza de El Duque todas las carrozas iluminadas y con ese brillo de armonía fue algo que no se puede borrar del disco duro de tu memoria personal. Una experiencia magnífica.

Fotografía con sabor añejo, de la Cabalgata a mediados de los años 80. Muy curiosa, pues la comitiva está girando a la salida de la Callejuela del Carmen para tomar la calle Mairena. Se pueden observar en la acera del fondo las desaparecidas casas de los actuales números 29, 31 y 33

Y ya sobre las 21.00 horas, la Cabalgata finalizaba en el mismo sitio que salió. Se terminaba muy cansado, de tanta emoción junta, y deseando que llegara el día 6 para ver los regalos que sus Majestades te habían traído.

Como colofón, mientras cenabas en casa, sus Majestades entregaban sus presentes a familias humildes de Alcalá –como se puede observar en la siguiente foto de 1986, en el teatro de los Salesianos–. Ver a esas caras de emoción y asombro es algo que no tiene edad, y al peculiar brillo en sus ojos se le puede llamar ilusión.

¡Ya vienen los Reyes Magos! Cantemos juntos la popular canción en estos tiempos tan inciertos, para que nunca perdamos esa ilusión que nos hace permanecer jóvenes de alma y espíritu.

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Alberto M. Falcón Olías

Podólogo, enfermero y profesor alcalareño